Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Isaías 50, 4-7
No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
Salmo 21
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Filipenses 2, 6-11
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Lucas 22, 14-23. 56
He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer.

"Recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús", Entrada en Jerusalén

El Domingo de Ramos la Iglesia comienza las celebraciones de la Semana Santa, con la entrada de Jesús en Jerusalén. La liturgia y la espiritualidad de este día se concentra en la lectura de la pasión de Jesús, cuya narración ofrece San Lucas.
La pasión de Jesús señala el verdadero camino de la plenitud completa del hombre: amar a los demás con la donación de la vida. La muerte de Jesús en la cruz ilumina la convicción de la fe cristiana: "quien pierde su vida, la gana para siempre". Jesús salva a la humanidad por el sufrimiento y la muerte. Es coherente con la voluntad del Padre y el amor "hasta el extremo" a los hermanos.
La pasión y muerte de Jesús se prolonga hoy en los desplazados, en los derechos humanos violados, en el dolor y en el sufrimiento. Jesús murió para aliviar nuestro pecado y nuestro sufrimiento; es urgente el compromiso de los cristianos que busquen aliviar los sufrimientos de los hombres y de las mujeres.

Jueves Santo

La institución de la Eucaristía

Israel celebraba cada año la pascua, como memoria de la liberación de la esclavitud en Egipto y del éxodo a la tierra prometida. Los israelitas hacen memoria del amor liberador de Dios con su pueblo.
El Jueves Santo Jesús celebra con los discípulos, por última vez, la pascua judía, y al mismo tiempo instituye su propia pascua: la Pascua de Jesús. Es la Pascua del Amor, que llamamos Eucaristía. El relato del lavatorio de los pies a los discípulos caracteriza el proyecto que Dios Padre nos ha revelado en Jesús: El amor que se entrega y sirve a los hermanos. Es la hora del amor y el día del amor fraterno. Amor oblativo, que entrega la misma vida. Amor profundo que busca la mayor compenetración, dejándose comer para que haya comunión de la misma vida.
La Eucaristía es memorial de la muerte de Jesús y participación de la salvación liberadora: somos amados, para amar, somos servidos, para servir, somos regalados para compartir.

 

Viernes Santo

"Mirad el árbol de la Cruz, donde está clavada la salvación del mundo"

La cruz está hoy en el centro de la Iglesia y en el corazón de la humanidad. En ella Jesús Crucificado, constituido Víctima, como sumo Sacerdote de la nueva creación. Abre a los hombres las puertas del sentido auténtico de la vida y el proyecto de la esperanza futura.
La cruz es la entrada a la única vida verdadera. La historia del hombre es fruto de la cruz. El Viernes Santo es una llamada a los cristianos para mirar con el corazón de Dios, sin pesimismo ni desalientos el proyecto de vida nueva que Jesús nos consigue con su muerte. Jesús ofrece su existencia humana en beneficio de la humanidad con la entrega hasta su muerte de cruz. La cruz que adoramos es el signo de la salvación que Jesús nos sigue ofreciendo para nuestra reconciliación con Dios, y del compromiso de ser luz en la oscuridad.
Jesús crucificado nos llama hoy a mirar el corazón misericordioso del Padre para vincular la vida al servicio generoso de los hermanos.

 

Sábado Santo
Vigilia Pascual

Noche de silencio junto al sepulcro de Jesús. Guarda tu palabra en el silencio de tu corazón, como Dios guardó su Palabra en la hendidura de la roca. Cierra los ojos sólo un poco. Rompe el silencio de tu fe, cuando Dios rompa la roca de la muerte y te ofrezca a su Hijo Jesús, resucitado. Así vivirás la Vigilia Pascual.
La Vigilia Pascual resume toda la celebración de la Iglesia y compendia las acciones maravillosas de Dios realizada en la historia de la salvación. La noche pascual se hace corta para desarrollar el programa tan denso, y personalizar en experiencias profundas los misterios de nuestra fe cristiana.
La noche pascual no es concedida a la comunidad cristiana para vivir con alegría y esperanza la experiencia de Jesús Resucitado. La Iglesia espera el gozo de proclamar de nuevo, en esta noche pascual, su fe en Jesús Resucitado y reafirmar su compromiso de ser testigo fiel, entre los hombres, del amor salvador del Padre.

Volver