La colecta del viernes Santo

 

La COLECTA del Viernes Santo en favor de los Santos Lugares es la más antigua de la cristiandad. Se remonta a los tiempos apostólicos. Fue San Pablo quien tomó la iniciativa de recaudar fondos para los santos de Jerusalén que vivían en la pobreza (Rm 15, 26). Poca gente sabe, sin embargo, dónde va a parar el dinero de esta colecta y de otras con destino al País de Jesús. Digo que poca gente lo sabe porque la Iglesia sigue en esto la recomendación de Jesús al pie de la letra: que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha (Mt 6, 3). Por otra parte, el tema bien merece unas líneas de reflexión.
TENGO DELANTE de mí una lista impresionante de organizaciones cristianas que prestan servicios sociales en Jerusalén y alrededores, a cristianos y sobre todo a musulmanes. En cuanto a los judíos, tienen sus propias organizaciones que funcionan aceptablemente. La lista numera 10 agencias internacionales cristianas que prestan ayuda a los palestinos, entre las que se cuenta la Misión Pontificia. Las siguen 10 sociedades de San Vicente de Paúl. En tercer lugar vienen siete instituciones hospitalarias, a las que se suman tres más, no estrictamente cristianas, pero servidas por personal calificado cristiano. Sigue una lista de 11 clínicas y dispensarios cristianos dedicados a discapacitados. En fin, añadamos a estas cifras 11 hogares para mayores y 12 casas de acogida para niños con problemas. Ni qué decir de estas organizaciones que prestan ayuda gratuita o semigratuita.
La IGLESIA de Tierra Santa ofrece, por consiguiente, un servicio asistencial muy apreciado en el País de Jesús. Dios sea loado. Practica las siete obras de misericordia: visita a los presos, cuida a los enfermos, da de beber a los sedientos, alimenta a los hambrientos, viste a los desnudos, acoge a los sin techo y entierra los muertos.

EL DIRECTOR
Tierra Santa. N° 767 / marzo - abril 2004
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