Opinión sobre el Documento Conclusivo de Aparecida

 

Antonio Morán Pérez

Con mucha pausa y detenimiento he leído el valioso e histórico "Documento Conclusivo" de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Aparecida, Brasil, en el mes de mayo de 2007, el cual fuera inaugurado por Su Santidad Benedicto XVI, con el ánimo de que sus reflexiones y conclusiones significaran, tal como lo señalara el Santo Padre, "luz y aliento para una fecunda labor pastoral y evangelizadora, en los años venideros". Son muy diversos los temas que contiene el documento en referencia, los que han merecido nuestra cuidadosa atención como laico que profesa por convicción la religión católica.
La lectura del Documento Conclusivo de Aparecida, nos anima a reformarnos en la fe y a mantener una mayor participación en nuestra vida social cristiana. Es de gran significación la asistencia del Episcopado por incitarnos y motivarnos, a todos a lo largo de este documento, para la proclamación del Evangelio, con un alto grado da fervor espiritual y religioso, en especial por parte de buenos ministros de la iglesia universal. Este llamado de Aparecida implica que tanto los ministros como los fieles, utilizando todos los medios a su alcance, participen más activamente en la tarea de anunciar y proclamar la buena nueva, dando a conocer con devoción que nuestra vida realizada con amor, tiene mayor sentido que el mal y que la muerte.
Para ello, especialmente los laicos, tenemos que conocer la presencia de Cristo en nuestras vidas, cada uno en su campo y radio de acción, sea en el arte, la música, la literatura, en lo económico, político, social, educativo, en la ética y moral y sobre todo, en las tradiciones religiosas, populares y culturales, es decir, en el respeto a la idiosincrasia de los pueblos y su gente.
Bien vale decir que con la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Aparecida, se logró el objetivo proclamado por Su Santidad Benedicto XVI, al animar y despertar en la conciencia de la iglesia universal, la imperiosa necesidad de impulsar de manera permanente, un estado de misión en qua, con el encuentro con Cristo. nuestras vidas y nuestras familias, especialmente iluminadas con mayor sentido cristiano, se sostengan en sus dificultades, sufrimientos y problemas.
Como laicos comprometidos con nuestra iglesia y con un mundo donde impere la justicia social, fincamos, en consecuencia, nuestras esperanzas en la existencia hoy, de una iglesia católica más consecuente y coherente con el Evangelio. Si ponemos en práctica los acuerdos logrados en las 19 Jornadas de oración, reflexión e intercambio de experiencias evangélicas, a las que arribaron los obispos reunidos en Aparecida y que están contenidos en el Documento Conclusivo, que pretende que nuestra iglesia universal promueva más discípulos y misioneros de Jesucristo, con mayor luz, esperanza y menos sombras.
El alcance y la profundidad de este documento, debe servirnos de base para una feliz reflexión y acción de todos los participantes de nuestra iglesia, a través de las distintas diócesis con sus pastorales y movimientos eclesiales, desarrollando conferencias, paneles, talleres y círculos de oración, a fin de acercamos más a la comprensión, entendimiento y el análisis de los conceptos emitidos por los señores Obispos, en este valioso e histórico Documento Conclusivo de Aparecida.

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