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Devoción
La Anunciación del Señor

En la Biblia hay cuatro Fiat o Hágase que son las cuatro columnas del
universo. Cuatro misterios en una palabra: Fiat. En los labios de la
Trinidad, Creación. En los labios de María, Encarnación. En los labios
de Cristo - en Getsemaní - Redención. En nuestros labios - en el Hágase
del Padrenuestro - Salvación a través de la santificación. Son
necesarios los tres primeros Fiat. Necesario también el cuarto: sólo mi
Fiat completa la redención, como dice San Pablo. ¡Gracias, Madre, por
haber dicho que sí!
Nazaret es uno de los lugares de Tierra Santa que se
visita con más emoción. Concretamente, la gruta de la Anunciación. Aquí
el Verbo se hizo carne, reza una inscripción de la Gruta, con la
importancia que el adverbio tiene en Tierra Santa. En el Antiguo
Testamento se dan muchos encuentros de Dios con el hombre. En Nazaret se
realiza el primer encuentro de Dios con el hombre en el Nuevo
Testamento.
Y
se realizará en María, la dulce doncella de Nazaret. Para redimir al
hombre, va a tener lugar la Encarnación del Verbo. Para ello se pedirá a
María su colaboración. Y María prestará su asentimiento, ofrecerá su
carne y su sangre generosamente. Y nacerá Jesucristo, Dios y Hombre
verdadero.
El Gran Mensajero, Excelentísimo Embajador San Gabriel, Patrono de los
Diplomáticos y Embajadores, es el encargado de transmitir el Mensaje más
trascendental de la historia. El Mensaje lo recibe María: «Dios te
salve, llena de gracia... Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a
quien pondrás por nombre Jesús. María dijo al ángel: ¿Cómo podrá ser
esto, pues no conozco varón? El ángel le contestó: El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por
esto el hijo engendrado será Santo, y será llamado Hijo de Dios».
Es un diálogo sereno y espiritual. Prevalece el silencio profundo de un
plan salvífico en las entrañas de la santísima Virgen María, Madre de
Dios y Madre nuestra. Respeto y espera de parte del ángel. La propuesta
está hecha. Pero Dios no quiere forzar la voluntad de María, que pudo
haber rechazado lo que se le proponía. «No pudo ser negado a la segunda
Eva lo que a la primera fue concedido: la posibilidad de decir sí o no»
(Cabodevilla).
María sigue en silencio. El ángel sigue esperando. Y con él, todo el
mundo. «Todo el mundo está esperando, Virgen Santa, vuestro sí. No
detengáis más ahí al mensajero dudando. Dad presto consentimiento. Sabed
que está tan contento de vuestra persona Dios, que no demanda de Vos
sino vuestro asentimiento» (Cristóbal de Castillejo). La actitud de
María es activa y reflexiva. No se precipita. Pero cuando comprende que
es la voluntad de Dios, se entrega sin reservas. «He aquí la esclava del
Señor. Hágase en mí según tu palabra... Y el Verbo se hizo carne y
habitó entre nosotros». Estamos aquí, más aún que en Belén, en el punto
cero de la historia nueva. Por el Sí de María se ha realizado el Gran
Encuentro, el mayor prodigio de la historia de todos los tiempos.
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Evangelio
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Misterio
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El Evangelio debe
repetirse en nosotros. También en nuestra vida hay ángeles,
apariciones, mensajes, que podemos captar o se nos pueden
escapar. |
La Encarnación es un
misterio dinámico. Cristo desea vivirla otra vez en
nosotros. Cuando un alma responde Sí a Dios, Él baja al
mundo. |
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