El presidente, Ricardo Martinelli (c), camina el miércoles 17 de marzo de 2010, tras un acto donde defendió la acción policial durante los enfrentamientos entre alrededor de 200 obreros de la construcción y miembros de la Policía el pasado martes. EFE/Alejandro Bolívar.

El derecho a protestar

Toda persona tiene derecho a manifestarse públicamente de manera pacífica, y tal derecho debe ser respetado por los gobiernos y el resto de los ciudadanos. Protestar y reclamar es, en toda sociedad democrática, un ejercicio sano que fortalece la democracia y la participación popular. Es, en esta última, donde radica la fuerza del pueblo para salvaguardar el equilibrio entre la gestión gubernamental y el abuso del poder.

Sin embargo, cuando las protestas devienen en actos violentos, su razón de ser se justifica y obliga a la autoridad a actuar, para preservar el orden público, con el uso de aquello que le sea legítimo. Sabemos, pues, que violencia engendra violencia, sin distinguir de cual bando se originó. Evitemos la violencia, y aspiremos a manifestarnos y protestar de manera civilizada, para que ganemos en edificación y fraternidad en pro de la nación panameña.

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