A TIRO DE PIEDRA
Impuestos contra el pobre
La reforma tributaria que
nos anuncian desde hace meses es, en cierta medida, un duro golpe al
pobre y al asalariado. Por un lado se exonera, y por el otro se aprieta
y se desangra el bolsillo.
Es digno reconocer el esfuerzo del gobierno por dotar de útiles y libros
a los escolares, de exonerar o reducir el pago del impuesto sobre la
renta a un gran número de asalariados, y de darle un paliativo económico
a la población mayor de 70 años. Este reconocimiento, sin embargo, no es
motivo para callarnos o dejar de ser críticos frente a otros hechos o
decisiones de los gobernantes. Lo que se le da al pueblo, para su
bienestar, es un deber del que gobierna, no un favor o una dádiva. En
esto que estemos claros.
Aumentar el impuesto de transferencia de bienes muebles y servicios, o
impuesto al consumo, o ITBMS como se conoce comúnmente, representa un
golpe fuerte a la población pobre y a aquella que depende sólo del
salario para mantenerse. Hay otras cosas que pueden gravarse, y otras
más que pueden hacerse para disponer de más recursos fiscales. Encontrar
cuáles, es función de las autoridades, que para eso fueron elegidas y
llegaron al poder con esas promesas. ¡Qué cumplan!
Desde el punto de vista de la propaganda, nos quieren convencer, de
manera engañosa, de la bondad de algunas medidas tributarias. Un ejemplo
es el salto del 5 al 7 por ciento del ITBMS. Nos dicen que sólo es un
aumento del 2% y que eso representará 2 ó 3 balboas mensuales para la
gente de escasos recursos. ¡Mentira! La realidad es otra: por cada
balboa de impuesto que pagamos ahora, pagaremos 1.40 balboas con el
nuevo impuesto. El aumento, por tanto, es de 2 puntos porcentuales, pero
del 40% efectivo en el pago del impuesto. Allí está el duro golpe a
nuestros bolsillos
Si no lo cree, véalo así: 5% de un balboa es 0.05 centésimos; 7% del
mismo balboa es 0.07 centésimos. Con la actual tasa del 5 por ciento,
cuando usted gasta 20 balboas en artículos o servicios gravados con el
impuesto, paga 1 balboa de ITBMS. Si tenemos que pagar 7% por la misma
compra de 20 balboas, pagaremos 1.40 balboas. Si gastamos 200 balboas
mensuales en productos y servicios gravados, pagaríamos 14 balboas. No 2
ó 3 balboas como nos dicen.
Otro ejemplo es el impuesto que tendrían que pagar los carros de más
bajo precio. Aquellos que usa el pueblo. Le exoneran del impuesto de
introducción, y proponen gravarlos con 18% más 7% al momento de la
venta, lo que será trasladado al comprador. En términos reales,
pagaríamos más dinero en impuesto por los autos.
No tengo nada político en contra de este gobierno. No me subí ni al
carro de los locos, ni al de los cholos, ni al del que en paz descanse.
Por ninguno voté, y a ninguno le debo apoyo como candidato. Lo que sí sé
es que se dijo: “los locos somos más” y no “los bobos somos más”. Y
ningún loco, por mucho que lo esté, aceptaría este aumento de impuesto.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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