A TIRO DE PIEDRA

 

Corredores

 

El adelanto del resultado de la auditoría practicada a los corredores Norte y Sur, nos revela que las empresas aún no recuperan ni su inversión ni su ganancia, y que tendrán que pasar muchos años más para que eso ocurra.

Los pormenores del negocio con el estado son desconocidos para la mayoría ciudadana, y todavía más la forma en que se calcula el valor del dólar del año 1995 con respecto a la recuperación de la inversión y la ganancia que deben obtener las empresas. Allí, como decía Cantiflas, “está el detalle”. El cómico mexicano conocía muy bien a sus coterráneos, y son, precisamente, sus paisanos los que han construido los corredores. Unos totalmente, y otros de manera parcial.

Mucho hay que aclararnos, porque el jueguecito del 12% de descuento del valor del dólar de 1995, nos enreda más. Deben decirnos qué parámetros se utilizan, para establecer ese valor. Si la transacción se hizo en Panamá, y las obras son del estado panameño, aunque sean dadas en concesión, el dólar tendría que valuarse de acuerdo a su valor en Panamá. Como el asunto no está aclarado públicamente, es legítimo pensar que el valor de ese dólar puede ser apreciado con el poder adquisitivo de Londres, Nueva York, o México. Aunque dificulto que el nacionalismo de los “cuates” llegue hasta ese punto, a pesar de la enorme bandera mexicana que hicieron flamear, durante algún tiempo, cuando se abrió el paso por el Corredor Sur.

Ahora que se anuncia la renegociación de los contratos, dizque para defender los intereses del estado panameño, bien podríamos exigir algunas cosas. Si los del Sur conservan todavía tierras de relleno o del antiguo aeropuerto de Paitilla, que se las tasemos al valor comercial actual. Así como no quieren que su dólar de 1995 se deprecie, tampoco debemos aceptarle el mismo valor que tenía la tierra adyacente en 1995.Y a los del Norte, mucho más. Han dejado la obra a medias, y el estado ha tenido que cargar con gran parte de ella. Que nos indemnicen por el daño causado al demorar la obra y hacernos pagar cientos de millones no presupuestados. Con lo que tienen que pagarnos, bien podrían aceptar entregarnos el corredor, a cambio de ahorrarles el pago de la indemnización que en justicia deberían pagarnos.

Sólo espero que nuestros negociadores sean firmes, y que aclaren la turbiedad que, desde el principio, caracteriza el negocio de los corredores Norte y Sur. Los norteños, bastante problemas han causado, y son ellos quienes deben resarcirnos a los panameños. Los sureños, por su parte, mucho han sacado, y deberían transar por una cifra aceptable, que incluya el descuento del daño ambiental que han provocado en la bahía y el perjuicio causado al patrimonio histórico de Panamá La Vieja, que acabó con el sentido portuario del sitio monumental.

Luis Alberto Díaz - lad@panoramacatolico.com

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