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Controversia
¿Se puede cambiar la ley moral?

En realidad, es evidente que nadie puede decir que ama a Dios si le
desobedece en materia grave. Por el contrario el que comete un pecado
mortal, asesina, o comete adulterio, de modo deliberado, se aparta de la
amistad de Dios: “Obras son amores y no buenas razones”.
Javier Garralda Alonso
Algunos teólogos que se apartan del magisterio de la Iglesia afirman que
el cristianismo no sería seguir una moral (cabría no cumplir algunos de
los diez mandamientos, sobre todo en materia sexual), sino seguir a una
persona, seguir a Cristo. Ahora bien, la pregunta que se plantea de modo
inmediato es si es posible seguir a Cristo sin cumplir sus mandamientos.
Y la Escritura nos contesta - dice Jesús al joven rico: "Si quieres
entrar en la vida guarda los mandamientos" (no matarás, no cometerás
adulterio, etc.) (Mt. 19, 17).
Los
partidarios de cambiar la moral de siempre de la Iglesia Católica alegan
que "hay que superar el legalismo y el carácter inmovilista de la moral
tradicional, enfrentando a los hombres a esas exigencias de fe y amor
(al seguimiento de Cristo como contrapuesto al seguimiento de la moral
que Él enseñó). Y de este modo, elaborar una ética de la
responsabilidad, sin formalismos, con "mayoría de edad". Para lograr sus
fines, estos innovadores de la moral se sirven de una terminología
aparentemente cristiana; pero enseguida se advierte que ha sido vaciada
de contenido sobrenatural, y también, en la mayor parte de los casos,
del contenido propio del lenguaje común.
Ante todas estas doctrinas, resuenan con particular actualidad las
palabras inspiradas de San Pablo a Timoteo: "Has de saber que en los
días postreros sobrevendrán tiempos peligrosos: se levantarán hombres
amadores de sí mismos, codiciosos, altaneros, soberbios, blasfemos,
desobedientes de sus padres, ingratos, facinerosos, desnaturalizados,
implacables, calumniadores, disolutos, fieros, inhumanos, traidores,
protervos, hinchados y más amadores de deleites que de Dios, mostrando
así apariencia de piedad o religión pero renunciando a su espíritu.
Apártate de esos tales; porque de ellos son los que se meten en las
casas y cautivan a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas de
varias pasiones, las cuales andan siempre aprendiendo, y jamás llegan al
conocimiento de la verdad. En fin, así como Jannes y Mambres resistieron
a Moisés, del mismo modo éstos resisten a la verdad, hombres de corazón
corrompido, réprobos en la fe, que quisieron pervertir a los demás; mas
no lograrán sus intentos, porque su necedad se hará patente a todos,
como antes se hizo la de aquéllos"(II Tim. 3, 1-8)».
De modo que una vez asegurada esta opción fundamental (normas
trascendentales), en cambio, podemos orillar un precepto moral
particular (normas categoriales) si, en un caso concreto, impide la
felicidad del sujeto y su incumplimiento no produce daño a nadie. Sería
el caso de algunos pecados contra el sexto y noveno mandamientos, que
podrían ser incumplidos sin que uno perdiera la amistad con Dios
asegurada por la "opción fundamental" positiva.
Frente a esta postura nos dice el Papa en la encíclica "Veritatis
Splendor":"Por tanto, dichas teorías son contrarias a la misma enseñanza
bíblica, que concibe la opción fundamental como una verdadera y propia
elección de la libertad y vincula profundamente esta elección a los
actos particulares. Mediante la elección fundamental, el hombre es capaz
de orientar su vida y - con la ayuda de la gracia - tender a su fin
siguiendo la llamada divina.
Fuente: Forum Libertas.
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La Ley
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Pedir Perdón
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Con cualquier pecado
mortal cometido deliberadamente, el hombre ofende a Dios que
ha dado la ley y, por tanto, se hace culpable frente a toda
la ley (cf. Sant. 2, 8-11). |
La perversa
influencia de estas teorías radica en que apartan, so capa
de aparente compasión, de la misericordia de Dios, ya que,
su-puesto que todo hombre o mujer es débil, la peor tragedia
espiritual no es pecar, sino no reconocer que uno ha pecado,
pues entonces se cierra uno la puerta al arrepentimiento y
al perdón de Dios. |
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