Palabras que no debemos olvidar


 

Emilio Sinclair

Para unos las glorias son efímeras. Para otros, la satisfacción del deber cumplido es eterna. Pensamientos de talentosos que trotaron por el mundo destellando sabidurías, son inspiraciones que se aplican a muchos que disfrutaron del trapiche gubernamental los sabores del guarapo que fermenta el poder.
Para los que pellizcando fondos destinados a la enseñanza arrebataron el alimento intelectual a niños del país-- crimen que amerita cadena perpetua -- recordemos las palabras del escritor inglés Herbert George Wells : "la historia de la humanidad se convierte cada vez más en una carrera entre la educación y la catástrofe".
Y para aquellos que con lirismo engañan y traicionan las aspiraciones de los pueblos, San Agustín advertía que "la poesía es el vino del diablo"…, y el diablo que en este país se desplaza sobre féretros rodantes pintados de rojo, al parecer, tiene su morada en Panamá.
A los que menosprecian la riqueza intelectual que a través de los años se arrincona en el cerebro de los viejos, y alardean encantos juveniles que paulatinamente se marchitan, oportuno es recordar a Henri Fréderic Amiel, escritor suizo que balbuceó: "saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría y uno de los capítulos más difíciles en el sublime arte de vivir".
A los ineptos reprobados en la gran academia que es la vida, constantemente apaleada por hechos que templan el carácter, Aristóteles espetó: "hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante, que entre un hombre vivo y un cadáver".
Los pandilleros que se desgarran en odios parecen pensar como Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco, premio Lenín (1965) y premio Nóbel de Literatura (1967). Asturias consideraba que "no hay paz si no reposa sobre los escudos, las cabezas y los cuerpos sin cabezas del enemigo".
Panamá la otrora "aldea de pescadores" se engalana con los encantos inmobiliarios pero, hay un tinte oscuro que flota sobre la pureza y que según el filósofo inglés Francis Bacon "toda belleza notable tiene algo raro en sus proporciones".
"Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano", recordé esta expresión de Honorato Balzac durante la presentación de "Historias Cortas de la Aviación", tesoro literario escrito por el capitán Isauro Carrizo.
Algunos que tuvieron entronques gubernamentales viviendo espiritualmente alimentados de adulaciones, hoy son cadáveres políticos, que en la mente y el corazón, retumban las palabras del poeta español Gustavo Adolfo Becquer, que entre penurias y enfermedades exclamó: ¡"Dios mío, que solo se quedan los muertos!"
El estadista alemán Otto von Bismarck , sin saber que América Latina se preñaría de insurgentes que sedientos de justicia como el "Che" Guevara empuñarían un rifle y se internarían en las montañas para, mediante la lucha armada, reivindicar a los pueblos oprimidos, disparó las siguientes palabras: "son más efectivas las balas que los discursos".
A Panamá, nación que luchó por recuperar y consolidar su soberanía, pareciera que antes de morir en 1955 el poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, le remitió estas palabras : "este pueblo que caminó por un continente entero, enfrentando siempre a fuerzas superiores a las suyas, es un pueblo de hombres y mujeres superiores a los destinos, más, y todavía más allá capaces hasta de la aventura increíble que hizo de este pueblo lo que fue, lo que es y lo que debe ser en la historia".
Haití, terruño castigado por la indignidad de los hombres y miserablemente pateada por la naturaleza, debe erguirse, besar el pendón de las esperanzas y recordar a Simón Bolívar, asesinado por una tuberculosis el 17 de diciembre de 1830 en la finca San Pedro de Alejandrino en Santa Marta, Colombia. El libertador de América decía: "si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca".
Para terminar recuerdo a Confucio, cuyas palabras parecieran dardos dirigidos a parlachines criollos. Según Confucio "el silencio es un amigo que jamás traiciona", y parafraseando a este mismo filósofo chino, "es mejor prender una vela, que maldecir en tinieblas", especialmente aquí en Panamá donde las tinieblas legales oscurecen a la nación.

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