Cartuchos en las cabezas


 

Charlie Del Cid

Hace algunos años los fanáticos de los Saints se ponían cartuchos en las cabezas como signo de las vergüenzas que su equipo les hacía experimentar. Eran un equipo perdedor. Hace unos días ganaron su primer Súper Bowl contra todas las expectativas. Se enfrentaban a Peyton Manning y los poderosos Colts. Era muy difícil que ganaran. Pero era su día.
La ciudad de los Saints, New Orleans, fue devastada en septiembre de 2005 por el huracán Katrina. El techo de su estadio el Superdome fue levantado por el huracán. Son muchas las historias de humillación y olvido que se cuentan de lo que el huracán hizo. El valle del Mississippi tan rico en producción gracias al río del mismo nombre también es la zona de más pobreza en los Estados Unidos. Desde la colonia los negros fueron arrinconados en esta zona y se formaron cinturones de pobreza. Es la historia de muchas mega ciudades del mundo. Ahí nació el jazz, música de negros dicen algunos. Música de pobres. Así canalizaban sus anhelos, penas, dolores y alegrías los más pobres. Es la historia del Calipso y el reggae nuestros.
Cuando ocurre una catástrofe como el Katrina o el reciente terremoto de Haití siempre vienen las interpretaciones proféticas. Hubo gente que dijo que Dios había castigado a New Orleans por los pecados de la ciudad (incluido Mardi Grass). Igualmente ocurrió a raíz de lo de Haití. Algún pastor dijo que Dios estaba enojado con esa sección de la isla por sus pecados y abominaciones. (Vudú entre ellas).
¿Será Dios así? ¿Es un Dios que hace justicia de esa manera enviando catástrofes y males? Esto es un tema de Teodicea. ¿Por qué si Dios es bueno, permite que ocurra el mal? ¿Dios cambia sus designios según actúan los humanos? Esa imagen de Dios es la que hizo que la mitología griega fuese cuestionada. Zeus y sus compañeros dioses tenían caracteres volátiles. Se enojaban con los mortales, se enamoraban de los mortales. El Dios verdadero no es así. Voltaire decía que Dios había creado el mundo, pero ya no tenía nada que ver con él. Lejos del francés la idea de providencia. Definitivamente que el misterio del mal y el sufrimiento son un misterio. Pero lo cierto es que Dios en su infinita sabiduría puede sacar bien del mal.
El pecado y la maldad no son connaturales al hombre, como afirmaba Hobbes. Nuestra voluntad sí está herida, pero no destruida. En medio de desastres como los recordados, surgen historias preciosas de solidaridad humana, de sacrificio, de entrega. Rescatistas, médicos, voluntarios nos hacen despertar sentimientos de nobleza y amor por la humanidad.
Cada vez que alguien se levanta de su postración y de los sufrimientos vividos, la historia de redención humana y divina se actualiza. Los Saints han alegrado a New Orleans y han devuelto la fe a ese pueblo. Creo que en el fondo todos los estadounidenses, que en su mayoría iban a los Colts, en el fondo anhelaban que el pequeño David de nuevo se impusiera al gigante Goliat. Levántate y anda.

Volver