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En Penonomé
Carnavales acuáticos tradición de un pueblo
Luis A. George V.
La denominación de acuáticos sugiere la presencia y abundancia de agua y
en efecto lo es, todo lo autóctono de este carnaval está relacionado con
el apreciado líquido natural. Estas fiestas carnestolendas se
caracterizan por la presencia de masas humanas húmedas por las mojaderas,
acción tradicional de un pueblo bordeado por el río Zaratí.
Este río en consecuencia, es el protagonista principal de esta euforia
indefinible. Sus aguas antiquísimas nacen en las montañas que en un
tiempo fueron habitadas por una doctrina india y hoy son pobladas por
esforzados campesinos y labriegos. En su recorrido ambulante y calmoso
de 30 kilómetros cortando y arrasando rocas, alimentándose de aguas
fuertes menores, como ojos de aguas y quebradas; llega el río en un
dilatado remanso ancho y profundo de aguas cristalinas denominado Las
Mendozas, este balneario debe ser orgullo de los penonomeños, quienes
deben cuidarlo, porque es el lugar donde se desarrolla el principal
evento del carnaval acuático y el desfile de las balsas.
LAS BALSAS
Lo original y atrayente del festival acuático de Penonomé lo constituye
el paseo de las balsas de Las Mendozas, el sábado de carnaval. El Zaratí
era la vía indígena por donde transportaban madera, granos, lana,
caucho, aves de corral, pieles y otros enseres; a manera de puerto, los
balseros depositaban la mercancía en un pequeño llano, cerca del río en
un lugar llamado El Bajito. Hasta allí acudían los comerciantes en
búsqueda de la apreciada mercancía, especialmente la fina y pesada
madera, la cual servía para la construcción de casas.
LAS PRINCESAS
Otra característica del carnaval penonomeño es la participación masiva
del pueblo. Cada barrio o comparsa elige a una bella exponente del sexo
femenino para presidir la fiesta en los diferentes días. Desde el
reinicio en 1970 del carnaval acuático. Las Damas Unidas Penonomeñas,
Los Cascabeleros, Los Macabros, los alegres del Zaratí y otras
agrupaciones participan de la fiesta, en comparsas que tienen sus
respectivas princesas.
Datos históricos de los siglos XVII, XVIII, XIX dan informes de la
alegría natural que se vivía en esas comunidades de indios, la cual se
conocía como Sitio Alegre, la costumbre de celebrar los carnavales se
retoma en 1970 cuando el inolvidable grupo conocido como el Club 30-60
se encargó de la organización por 10 años continuos, haciendo honor al
conocido dicho como: “Pa carnavales buenos los penonomeños”.
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