Celebración de carnavales e inicio de la cuaresma

 

Oscar Rodríguez Blanco s, d, b.

Ya estamos en los carnavales, y se acerca, el inicio de la cuaresma. La palabra “carnaval” significa adiós a la carne. Es una celebración muy antigua que nos recuerda el tiempo en que, por falta de métodos de refrigeración, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes que se iniciara la cuaresma, con todos los productos que no podían consumir durante ese tiempo como la carne, la leche y algunos otros productos. Algunos al hablar de los orígenes de los carnavales, los sitúan desde hace 5.000 años en Egipto y Sumeria; y hay quienes, los hacen coincidir con los bacanales y saturnales que se celebraban tanto en la antigua Grecia como en la Roma clásica en honor de Baco y del dios Saturno. Lo cierto es que la pauta del inicio de los carnavales, la marca el miércoles de ceniza. La fecha varía, pues la pascua que es la meta de la cuaresma, es una fecha movible.
En aquellos lugares donde los carnavales ocupan un puesto importante, abundan las tradiciones culturales matizadas por una gran variedad de ritmos musicales y gama de colores. En nuestros tiempos, hay lugares famosos que atraen a miles de turistas como es el caso del carnaval de Río de Janeiro, Argentina, República Dominicana, Panamá y otras partes. Toda celebración que ofrezca una sana alegría es de alabar, siempre y cuando, no caigan en extremos grotescos e inmorales que lo que dejan es un enorme vacío espiritual. Lastimosamente, la celebración de los carnavales ha servido en muchos lugares para sacarle partido a la libertad y al libertinaje, se convierte en un período de permisividad y descontrol en donde el vicio y el desbordamiento de las pasiones parecieran ser la finalidad de las fiestas. ¡Cuántas personas pierden en estos días su dignidad humana haciéndose esclavos de las bajas pasiones!
Cuando el sentido del carnaval se degenera, se convierte en un pretexto para exaltar toda clase de placeres y para organizar actos que riñen con la moral. Hay quienes pensarán: “ya llega la cuaresma y nos arrepentiremos” pensando que la imposición de la ceniza les liberará de la culpa. No se debe ocupar la cuaresma para fingir lo que en realidad no se es. Si en los carnavales se actúa con desenfreno, no se puede andar en la cuaresma mostrando falsa religiosidad con ayunos y penitencias.
No todo es malo en carnavales. Hay miles de personas, y entre éstas muchos jóvenes, que en coherencia con su fe dedican estos días a la sana diversión, e incluso, hay numerosos grupos que se dedican a la oración, a retiros espirituales o a profundizar la palabra de Dios. No tienen miedo de testimoniar con su vida, que además de un cuerpo tenemos un alma, y que lo más importante para la persona es lo que le hace crecer espiritualmente.
Dentro de pocos días iniciaremos la cuaresma que nos prepara a celebrar la pascua. Es un camino de preparación intensa que nos llama a volver a Dios, a un cambio de vida. Es el tiempo en que la tradición bíblica cristiana nos propone las prácticas penitenciales de la oración, el ayuno y la penitencia. Lo más importante será nuestro acercamiento sincero a Dios, tendremos que luchar contra el mal, contra todo aquello que nos aparta de Dios. El mal existente en el mundo es arrollador, pero, como dicen algunos: “sólo los peces muertos no son capaces de nadar contra corriente”. Hay que saber morir al mal para nacer a una nueva vida.

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