Campeones ofrecieron cada paso a Jesús Nazareno de Atalaya

"Ya sabéis que en el estadio todos los atletas corren, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar" (1 Co 9, 24).
“En Corinto, a donde san Pablo había llevado el anuncio del Evangelio, había un estadio muy importante, en el que se disputaban los "juegos ístmicos". Por eso, muy oportunamente el Apóstol, para estimular a los cristianos de aquella ciudad a comprometerse a fondo en la "carrera" de la vida, alude a las competiciones atléticas. En el estadio -dice- todos corren, aunque sólo uno gana: corred así también vosotros... Mediante la metáfora de una sana competición deportiva, pone de relieve el valor de la vida, comparándola con una carrera hacia una meta no sólo terrena y pasajera, sino también eterna. Una carrera en la que todos, y no sólo uno, pueden ganar”. Estas son palabras textuales de la homilía del Santo Padre Juan Pablo II, de feliz memoria, a los atletas, en el jubileo de los deportista, el 20 de octubre del 2000 y que van como anillo al dedo, para la selección de béisbol de la Provincia de Veraguas, quienes quedaron campeones del torneo 2010, copa Carlos “Calicho” Ruiz.
Este equipo, con actitud humilde y sencilla, confió plenamente en Dios y en ellos mismos; no se amilanaron frente a los demás, y siempre ofrecieron cada paso a Jesús Nazareno de Atalaya, al igual que el triunfo frente a Panamá Metro, en cinco juegos.
El deporte nos une, no nos divide. Nos permite competir sanamente y llegar a una meta; aunque pasajera, momentánea, pero que es signo de la meta que debemos correr todos, para alcanzar el gran trofeo: la vida eterna. Es decir, la vida se puede comparar, como hemos insinuado, a un maratón singular, que todos estamos llamados a correr, cada uno con modalidades y ritmo diversos. Pero a todos nos espera la misma meta: el encuentro con Cristo.
¡En hora buena! Felicidades pueblo veragüense! Y a correr todos por la corona que no se marchita.

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