|


Una mujer participa en la protesta del miércoles 3 de febrero de 2010,
en la Plaza Porras. Miembros de la Cruzada Civilista que lucharon contra
el régimen militar en Panamá (1968-1989), volvieron a las calles para
protestar contra el presidente, Ricardo Martinelli, por lo que, según
afirman, es su propósito de controlar todos los poderes públicos.
EFE/Alejandro Bolívar.
Institucionalidad y gobernabilidad
Toda sociedad democrática en la actualidad necesita,
para que sea considerada como tal, de dos elementos: la
institucionalidad y la gobernabilidad. El primero, con fundamento en la
Constitución, las leyes, y el actuar, en estricto apego al régimen de
derecho, de los órganos del estado y sus instituciones. El segundo, las
acciones de los gobernantes con respecto a su gestión de gobierno, su
relación con la sociedad civil, y el nivel de paz social que su actuar
genera.
Por eso es importante que las actitudes de los órganos del estado
panameño, además de apegarse a la Constitución y a la Ley, generen la
confianza y la credibilidad que garanticen el respeto a las
instituciones y den testimonio irrefutable del manejo honesto de la cosa
pública, que permita la existencia de un clima de gobernabilidad real y
efectivo. Provocar o hacer cosas contrarias, lo que trae como
consecuencia es el malestar ciudadano y crea la duda sobre las
verdaderas intenciones de los gobernantes en cuanto al ejercicio del
poder público.
Volver |