Editorial
El recurso hídrico
La sequía que se nos avecina pone en riesgo el suministro normal de agua
potable, de regadío, y de generación eléctrica. Además de la estación
seca del año, el Fenómeno del Niño agrava la situación. El evento, por
tanto, reclama la atención de las autoridades y la población.
Ante la escasez que tenemos por delante, se impone el uso racional del
agua, sin desperdiciarla ni acapararla con fines especulativos. El
recurso hídrico es fundamental para el país, por lo que debemos
establecer políticas claras en cuanto a su conservación, uso y
distribución. Un país como el nuestro, con abundancia de agua, debe
aprovecharla y apreciarla aún en la largueza.
Es un acto indolente dejar correr el agua mientras se lava un automóvil,
se riega un jardín, o se rellena más de la cuenta una piscina portátil.
Lo es más derrocharla en una mojadera carnavalera sin sentido, que poco
aporta a la diversión sana, porque se disfraza de “culecos” una
actividad que promueve la embriaguez, y que incita, bajo el efecto del
alcohol, a la disputa que termina en violencia y a otros actos que
desdicen de la solvencia moral de sus protagonistas.
Cada persona es corresponsable del uso racional del agua, ya sea para
consumo humano, para actividades de producción o para la generación de
energía. Depende de nuestra conciencia y nuestros valores coadyuvar en
esta tarea, para evitarnos racionamientos extremos o, lo que es peor,
una escasez aguda que conduzca a una crisis incontrolada.
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