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FIESTAS POPULARES
La Epifanía o Día de Reyes

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero
con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6
de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se
manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno
que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban
los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
Tere Fernández
La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.
Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las
enseñanzas que nos da este pasaje evangélico, entre ellas: Los magos
representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios,
siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los
hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen. La estrella anunció
la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo
que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús. Los Reyes Magos
dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios.
Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un
camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica
sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo
vale la pena. Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no
veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un
palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un
pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la
importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para
reconocerlos.
Los
Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las
manos vacías. Le llevaron: oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús
ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y
la paz a todos los pueblos; incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús
es el hijo de Dios hecho hombre; mirra: que se untaba a los hombres
escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.
Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le
ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí,
sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin
cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.
Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin
esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera
amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor
hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a
iluminar y transformar a todos los hombres.
Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En
la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a
todos los pueblos.
Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la
manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las
regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a
todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.
En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los
hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de
los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su
nacionalidad, su color o su raza.
Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del
Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos
nuestra adoración como los magos.
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Alegría
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Fiesta
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Los Reyes Magos
sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron
valorar el gran amor de Dios por el hombre. |
La fiesta de la
Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente
relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese
día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios
que vinieron de Oriente a adorarlo. |
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