A TIRO DE PIEDRA
¿Invasión o liberación?
El 9 de enero se cumplen 20
años de la Misa Campal que oficiara el entonces Arzobispo de Panamá,
Monseñor Marcos Gregorio McGrath, para conmemorar la Gesta del 9 de
Enero de 1964 y por el sufragio de los muertos en la Invasión del 20 de
diciembre de 1989.
Aquella mañana nos congregamos cientos de fieles en la Vía Ricardo J.
Alfaro, cerca del centro comercial El Dorado, próximo a Fuerte Clayton,
principal cuartel de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. A 20
días de la intervención norteamericana, con las tropas invasoras
rondando por todas partes, le desaconsejaban al Arzobispo McGrath a
realizar aquella concentración. Nos reunió a un grupo de sus
colaboradores más cercanos, y nos comunicó su deseo de llevar adelante
ese acto. La razón principal, y por la que, también, se aconsejaba no
realizarlo, era que no podíamos pasar por alto el recuerdo del 9 de
Enero. La mayoría, de forma abrumadora, decidimos acuerpar la intención
del Arzobispo. Y así se hizo.
El pueblo católico fue convocado, y respondió masivamente. Se calculó,
en aquel momento, que alrededor de 5,000 personas acudieron al llamado.
En un ambiente que aún mostraba los efectos de la Invasión,
particularmente el “Saqueo”, se celebró la Misa. A excepción de la
feligresía católica, ninguna institución u organización asumió la
responsabilidad patriótica e histórica de la conmemoración del 9 de
Enero. Ni siquiera la combativa izquierda del país, que prefirió guardar
distancia y no arriesgarse. Esos, que por años se habían tomado el 9 de
Enero para sí, ahora lo pasaban por alto por mera conveniencia.
Durante su homilía, Monseñor McGrath habló de los muertos, de la
reconciliación y la reconstrucción del país, de la justicia y la
democracia, y, por supuesto, del significado del 9 de Enero. En su
conclusión, el Arzobispo McGrath aludió al recuerdo futuro, en nuestra
historia, de la Invasión, como si fuera más una liberación,
salvaguardando nuestra libertad y nuestra soberanía. La frase fue sacada
de contexto por una agencia de noticias, y nunca fue corregida. Desde
entonces, ha quedado la polémica entre Invasión o liberación. Hago
constar que personalmente llevé el texto de la homilía a las agencias de
noticia y a los medios de comunicación, una vez terminada la Misa
Campal. Pedimos la corrección inmediata y, unos días después, la
reiteramos. Fue infructuoso. A partir de allí, se opina y condena, según
el cristal con que cada crítico mira.
Cito, para beneficio de los lectores, el párrafo completo de la parte de
aquella homilía de 9 de enero de 1990: “Recordemos en este momento a los
fallecidos durante los eventos de estos días: panameños,
norteamericanos, civiles y militares. ¡Que descansen en paz! ¡Que su
sacrificio no haya sido en vano! Que la presencia militar extranjera en
nuestro suelo en estos momentos sea recordada por la historia más como
una liberación; que en nada restrinja ni disminuya para el futuro todos
los atributos propios de la libertad y soberanía de Panamá, en todo su
territorio; y que dé lugar a la pacífica y justa relación entre Panamá y
los Estados Unidos, en el consorcio de los demás pueblos del mundo y
sobre todo de las Américas”.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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