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Para que en Cristo, nuestros pueblos
tengan vida

P. Oriel Concepción
Dios Padre, que quiere que todos se salven, envió a su hijo Jesucristo
(el Misionero del Padre) a anunciarle a la humanidad que el Reino de los
Cielos estaba cerca, que había que creer en El y convertirse a una vida
nueva, a una vida de hijos de Dios. En este sentido, la Iglesia es por
vocación misionera y la Palabra de Dios debe llegar a todos los hombres
y mujeres, de todas las clases sociales, para que en Cristo, encuentren
vida plena. Es por ello, que la misión ha de ser un componente esencial
de todo discípulo, que ha escuchado, y aprendido, a los pies del
Maestro, la urgencia del anuncio del Evangelio.
La Iglesia que peregrina en Panamá, consciente del mandato misionero y
siguiendo las líneas concretas de Aparecida, lanzó oficialmente la
misión permanente, el 1 de febrero de 2009 en Atalaya, con el Tríptico
conmemorativo de la Misión y en la Diócesis de Veraguas, el 13 de Junio.
El Tríptico ha recorrido parte de la Diócesis de Santiago, tanto las
partes céntricas como las más lejanas.
Al Centro Misionero Beata Laura Montoya, bajo un to-rrencial aguacero,
del sábado 28 de noviembre, llegó este signo de la Iglesia misionera,
que vive y expresa su fe. Fue recibido por un numeroso grupo de
feligreses, quienes con mucho fervor, fe sencilla y firme, lo recibieron
con cantos y aplausos. Es el Evangelio de Jesucristo, que va al campo, a
la montaña, al rincón de cada corazón, allí donde Él ha sembrado su
semilla; a regarla, a cultivarla, a cuidarla con ternura. No importan
los imposibles, los obstáculos físicos, los ríos, las quebradas, el
fango, nada detiene ni encierra la fe.
El Tríptico, aunque desconocido en el concepto, por la catequesis y las
explicaciones de cada imagen, fue acogido con fervor, con entusiasmo,
con respeto y con cariño, porque es la Iglesia la que en él se hace
presente, y por ende, la compañía segura de Cristo Resucitado, quien nos
invita a emprender un proceso profundo de conversión, tanto en lo
personal como en la raíz misma de la pastoral, para que la misión de los
discípulos misioneros esté al servicio de la vida plena , considerando
la Vida nueva que Cristo nos comunica en el discipulado y nos llama a
comunicar en la misión, porque el discipulado y la misión son como las
dos caras de una misma moneda.
Eucaristías, charlas, conversatorios, peregrinaciones y vigilias se
hicieron en torno al Tríptico, el cual fue entregado a la Parroquia San
Francisco Javier de Cañazas, el 19 de Diciembre, por el equipo de
misioneros del Centro Misionero Beata Laura Montoya (Sacerdotes,
Religiosas y agentes de Pastoral)
“Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos, aunque no siempre hayamos
sabido reconocerte”. “Quédate, Señor, con aquellos a quienes en nuestras
sociedades se les niega justicia y libertad; quédate con los pobres y
humildes, con los ancianos y enfermos”.
“Guiados por María, Estrella de la fe, construyamos una cultura en el
Señor, más reconciliada, más justa y fraterna promoviendo al hombre en
toda integridad”.

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