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Gracias Señor, perdón Señor
Oscar Rodríguez Blanco, s,d,b.
Estamos viviendo los últimos días del año civil 2009. Es justo abrir
nuestros sentimientos a Dios para decirle: Gracias por todo lo que nos
has dado en este año, gracias por el don de la vida, por el bien que
hemos podido hacer, gracias por todas aquellas personas que nos
alentaron a seguir siempre adelante. Gracias Señor, por los que nos
brindaron siempre su amistad, cariño y comprensión. Gracias Señor por la
salud, la enfermedad, por el don de la fe, por tu palabra de vida, y por
los momentos difíciles en los que sentimos siempre tu ayuda.
También es justo que digamos: Perdón Señor por nuestros errores y
pecados, por no haberte descubierto en los signos de los tiempos, por no
haber correspondido a tu amor. Perdón por todo aquello, que por
negligencia, vanidad y orgullo hemos dejado de hacer. Perdón Señor,
porque no siempre hemos sabido perdonar. Gracias Señor, perdón Señor.
Estamos en fiestas navideñas, el tiempo de alegre espera ha llegado a su
fin, las promesas se han cumplido y el Amor de Dios se ha hecho
presente. Ahora, ya casi para finalizar este año 2009, necesitamos
reafirmar nuestra esperanza en un futuro mejor en el que brille una
nueva aurora y un nuevo sol, en donde el amor, la paz y la fraternidad
que nos ha traído el Mesías, sea una realidad entre nosotros. Dios al
entrar en nuestra historia ha proclamado la igualdad entre los pueblos,
nos ha hecho sentir que somos sus hermanos y que Dios es nuestro Padre,
nos ha hecho sentir que tenemos una dignidad humana y cristiana. Nos
regaló lo que más quería, ¡a su propio Hijo!
Estamos por iniciar el nuevo año 2010 y para esta ocasión el Papa
Benedicto XVI ha enviado un mensaje de paz titulado: “Si quieres
cultivar la paz, custodia la creación”. Este tema, según ha expresado un
comunicado del Vaticano, quiere solicitar una toma de conciencia sobre
el estrecho lazo existente en nuestro mundo globalizado e
interrelacionado entre la guarda de la creación y cultivo del bien de la
paz. Se señala que “este lazo estrecho e íntimo se pone cada vez más de
relieve a causa de los numerosos problemas que conciernen al ambiente
natural del ser humano, como el uso de los recursos, los cambios
climáticos, las aplicación y el uso de la biotecnología, el crecimiento
demográfico. El mensaje es claro. El comunicado hablando de la cuestión
ecológica, nos dice que ésta no se debe afrontar solo por las terribles
perspectivas de la degradación ambiental, sino que tiene que traducirse,
sobre todo, en un motivo serio para cultivar la paz”.
El mundo necesita vivir en paz, y para que ésta sea una realidad, hay
que empezar por nosotros mismos. Vivamos en paz con Dios y con nuestros
semejantes. No pretendamos la paz entre las naciones si primero no la
hemos experimentado en nuestra propia vida. Son muchos los desafíos que
presenta el mundo. Si a nivel personal y familiar no los afrontamos,
corremos el riesgo de sembrar violencia entre los pueblos y entre las
generaciones presentes y futuras. Todos seguimos cantando “noche de paz
y noche de amor” pero tendríamos que preguntarnos si esa paz ya llegó a
nuestra vida. Feliz Año Nuevo 2010.
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