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¿Feliz Navidad?
Emilio Sinclair
Durante estas festividades no sé si desear "feliz" o "triste navidad".
La ocasión tampoco es adecuada para cosas desagradables que marchitan la
emoción.
Todas las mañanas al abrir los ojos, reverencialmente tributo gracia a
Dios por otorgarme un día más y, con temor, veo, escucho o leo noticias
que en vez de alentar, deprimen.
Aturdido por el bombardeo de publicidad engañosa y noticias trágicas no
sé a quién creer cuando nos desean "feliz navidad", felicidad que puede
ser momentánea, pero aquello de "próspero año nuevo", dependerá de cómo
la economía se bamboleará en el año venidero.
Hace un año algunos aspirantes a cargos de elección popular, con ánimos
de conquistar nuestras simpatías, nos espetaban saludos eufóricos que no
iban calzadas de la sinceridad que la ocasión ameritaba. Para unos decir
"feliz navidad" fue, es y será lanzar expresión hipócrita de aquel que
busca el voto para conquistar aspiraciones políticas. La felicidad que
prolifera en navidad debía ser permanente para todos y no solo para un
puñado que con sus allegados disfrutan del manjar y las bondades que
emanan de este mundo avasallado por la miseria.
Mientras existan pobres cuyos anhelos arden por la desesperación, no
puede haber una "feliz navidad".
Mientras circunstancias económicas degollen los sueños de los menos
favorecidos, no podemos desear un "próspero año nuevo".
Algunos en actitudes inconsecuentes acercan el cirio encendido para
alumbrar la paz hacia los tanques de combustibles donde se almacena la
guerra. La libertad de los pueblos está en peligro; la desesperación de
muchos podría truncar los beneficios de pocos.
Reitero que esa "felicidad" que reina durante unos cuantos días debería
ser un jolgorio permanente y el espíritu cristiano con sus tradicionales
villancicos navegar emocionado por encima de los leprosorios sociales.
Considero una estupidez desear una "feliz navidad" cuando los alimentos
encarecen estrangulando las finanzas de los pobres; cuando se otorga el
"Premio Nóbel de la Paz" a quien envía tropas a Irak y Afganistán para
matar a sus semejantes; cuando sobresaltados nos desayunamos con un
secuestrado, ejecutado o violado.
¿Cómo podemos sonreír cuando el dinero no alcanza para los alimentos
básicos? y por ende, empuja a un pueblo a morir de inanición mientras
parlachines anuncian la aproximación de mejores días que encantan
nuestras esperanzas, pero esperamos con los estómagos vacíos.
Qué absurdo "feliz navidad" y "próspero año nuevo". No hay nada que haga
más "feliz" que una canasta básica familiar económica con alimentos que
sacien el hambre y deleiten el paladar y para lograr un "próspero año
nuevo" necesitamos herramientas que nos permitan encontrar la bonanza
labrando la tierra para que de sus entrañas poder extraer el fruto que
nos sostenga durante nuestro tránsito por este mundo o que se desgarre
el velo que mantiene a los talentos panameños ocultos en la penumbra de
esta patria que todavía no restaña sus heridas sociales.
Las "felices pascuas" y los "próspero año nuevo" son tonterías efímeras
que se lanzan con motivo de la ocasión, por lo tanto, no les voy a
desear nada.... aunque ustedes se lo merecen.
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