Editorial
Día de la Madre
La figura de la madre es tenida en alta estima por la
sociedad global, porque ella representa el amor, el cuidado, y el tesoro
más preciado de todo lo creado. No en vano, por extensión, se le
denomina así a la naturaleza, a la patria, a la escuela. Aún nosotros,
los cristianos, llamamos santa y madre a la iglesia fundada por Cristo
Jesús.
Panamá, al igual que el resto del mundo, dedica un día a exaltar la
figura de la madre. En nuestro caso, la fecha coincide con la festividad
de la Inmaculada Concepción de María, Madre del Salvador, después que un
movimiento popular, que encontró su baluarte en Penonomé, pidiera,
insistentemente, que el 8 de diciembre fuera declarado como día de la
madre en nuestro país.
Somos, sin duda, afortunados en tener esta doble celebración en esta
fecha. La madre de cada hombre y mujer panameños, y la madre de Jesús y
madre de los creyentes, María Inmaculada y llena de gracia. Reflexionar
sobre la figura y la influencia de ambas en nuestras vidas es, al menos,
un pensamiento obligado en la jornada que le dedicamos.
A ejemplo de la Virgen de Nazareth, desde este espacio deseamos a todas
las madres de Panamá, y a todas las personas, indistintamente de su
género, que sientan en sus corazones el amor maternal por la humanidad
entera, que procuren siempre llevar en sus vidas el amén permanente ante
la voluntad de Dios Padre Todopoderoso, para que su reino se haga vida
entre nosotros.
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