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Controversia
Lo que hace la Iglesia por las víctimas del SIDA

Dentro de la prevención se encuentra también una recta perspectiva
frente a las substancias psicotrópicas y los estupefacientes, ya que
según las conclusiones de la encuesta, se encuentra una incidencia
fuerte entre la tóxicodependencia y el VIH-SIDA.
P. Carlos M. Buela, IVE
Del total de quienes se ocupan de los enfermos de VIH-SIDA en el mundo
el 9.4% son Organismos eclesiales y el 15.1% Organizaciones no
gubernamentales católicas. Esto es, el 24.5% se encuentra en manos de
católicos. Sus recursos, comparándolos con el conjunto de recursos que
se emplean suman solamente el 20.6% y en su gran parte no son recursos
públicos sino privados. Ello nos lleva a dos conclusiones: la primera,
que urge un conocimiento mutuo de estos agentes católicos de pastoral
sanitaria para una ayuda recíproca y una mayor efectividad; la segunda
que urge optimizar los recursos para una mejor y mayor atención a los
enfermos.
Otra
conclusión pudiera ser la claridad en las metas y por tanto la claridad
en la orientación en el trabajo pastoral, todo eso lo podemos reportar
desde la doctrina que el Santo Padre nos expone respecto al problema del
HIV-SIDA. Señalamos en especial la acción de prevención, y en ella, algo
específicamente cristiano que el Papa señala claramente: hay que
destacar la fuerza que debe tener en nuestros días la virtud de la
castidad.
No cabe duda que en la dimensión secularista de nuestro mundo esta
solución aparece como una ilusión y en algunos casos, como algo
mojigato, prejuicios, con relación a lo terrible de una realidad que
parece desbordar los dominios de la moralidad; sin embargo, no cabe la
menor duda que para la Pastoral de la Iglesia católica, la virtud de la
castidad aparece ahora como el reclamo más urgente en el ramo y que debe
incrementarse tanto en su presentación oportuna y clara, como en su
realización práctica. Lleva consigo toda una visión antropológica del
amor y del sexo, y debe comprenderse en toda su extensión social,
familiar, individual y personal. Se comprende de una manera en la
exigencia de la castidad matrimonial y se vive de otra forma en la
existencia célibe.
Sin esta visión aceptada por la fe, se entiende cómo para muchos sólo
queda como algo práctico el recurso a los preservativos. Respecto al
trato a los seropositivos destacan las acciones de los Gobiernos de los
diferentes países que hay que reconocer y animar. Hay que intensificar
la acción de todo aquel que se está preocupando de estos enfermos; en
todos hay que aumentar solidariamente la conciencia del buen samaritano,
que en estos hermanos nuestros ve a los más pobres y desprotegidos que
han caído en las garras de este terrible mal y hacia los cuales se exige
la acción preferencial de todos. Frente al drama espantoso que viven en
especial los dos millones de niños huérfanos en el África sushariana, de
padres muertos por la infección del VIH-SIDA, y la mayor parte de ellos
también contagiados por dicha enfermedad, urge sensibilizar a todo el
mundo para ir apresuradamente en su ayuda.
Últimamente ha habido una iniciativa que parece oportuno secundar: que
se oficialice en todo el mundo el día de los niños contagiados de VIH
-SIDA y que este día sea el 28 de diciembre, día en que la Iglesia
católica celebra el día de los Santos Inocentes. Las ayudas pueden ser
de todo tipo, una que muchas veces se olvida, y es evidente que se
olvide en un mundo secularizado, es la oración. Será un medio
especialísimo que tenemos para combatir esta plaga que nos ha inundado.
Quiera la Virgen Santísima, salud de los enfermos, ir en ayuda muy
particular de tantos niños desamparados que mueren continuamente a causa
de este terrible mal y en general de todos los aquejados por el VIH
-SIDA. (Conclusiones de un estudio encargado por la Santa Sede sobre la
situación y atención a los enfermos del SIDA en 112 países. Vaticano 5
de julio de 2002, Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio
Consejo para la Pastoral de la Salud).
ACI Prensa.
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Castidad
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Práctica
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La virtud de la
castidad aparece, es verdad, como un nadar contra la
corriente en una sociedad pansexualista como la de hoy; pero
es la solución verdadera al problema del contagio sexual. |
Sin la fe, para muchos
resulta un absurdo el que la Iglesia católica no acepte en
su práctica de prevención los preservativos. |
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