Pastoral Juvenil
de la Arquidiócesis de Panamá

Espíritu de Adviento

 

El tiempo de Adviento posee una doble índole: es el tiempo de preparación para Navidad, solemnidad que conmemora el primer advenimiento o venida del Hijo de Dios entre los hombres, y es al mismo tiempo aquel, que debido a esta misma conmemoración o recuerdo, hace que los espíritus dirijan su atención a esperar el segundo advenimiento de Cristo como un tiempo de parusía piadosa y alegre.
Durante el adviento, se prepara en cada hogar (no sólo en la Iglesia) una corona de flores, llamada Corona de adviento con cuatro velas, una por cada domingo de adviento.
Es uno de los símbolos de este tiempo litúrgico. (Del latín adventus), es el tiempo que precede a la Navidad dentro del calendario litúrgico cristiano. Su duración es de 21 a 28 días.
Durante este período los feligreses nos preparamos para celebrar la conmemoración del nacimiento de Jesucristo y para renovar la esperanza en la venida de Cristo Jesús.
“Asegurando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tit 2,13)
Hay una pequeña tradición de Adviento: A cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.
La primera de las semanas de adviento está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cerca el día de la venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura central, y su espera es modelo y estímulo de nuestra espera. La Iniciativa de Dios de visitar a su pueblo y de establecer su morada entre nosotros exige al discípulo tener un corazón preparado para vigilar.
El acontecimiento esperado, es esa intervención de Dios en la historia, que coincide con la venida de una persona, el Hijo de Dios.
La celebración de la Navidad como hecho histórico central de la fe, nos recuerda la venida del Hijo de Dios a los hombres, y con ella, el comienzo de lo definitivo.

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