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Domingo I de Adviento

Primera Lectura:
Jeremías 33, 14-16 Suscitaré a David un vástago legítimo. La ciudad
recibe un nombre nuevo: “el del Mesías Dios-nuestra-justicia.
Salmo 24 A ti, Señor, levanto mi alma.
Segunda Lectura:
1 Tesalonicenses 3, 12-4,2 El Señor os fortalecerá internamente para
cuando Jesús vuelva. Para ser irreprensibles crecer en su perfección.
Evangelio:
Juan 18, 33-37 Se acerca vuestra liberación. La venida del Hijo del
Hombre, esperando con sobriedad y vigilancia.
AMBIENTACIÓN LITÚRGICA
El Adviento es tiempo de espera.
Su liturgia hace memoria de la primera y humilde venida del Salvador en
nuestra carne mortal. Es también tiempo de espera de la última y
gloriosa venida de Jesús, Señor de la historia y juez universal.
La liturgia de Adviento, mediante los mensajes de los profetas y de Juan
Bautista, invita a la conversión: Convertíos porque está cerca el
reinado de Dios, y la esperanza gozosa de la salvación, ya realizada por
Jesús y presente en el mundo.
La vida cristiana adquiere sentido a partir de estos dos momentos
históricos. La encarnación de Jesús nos diviniza y su última venida
lleva esta obra a su total cumplimiento. Los cristianos vigilan y
esperan siempre la venida del Señor.
De esta manera los cristianos seremos semejantes a Él porque le veremos
tal cual es.
MENSAJE BÍBLICO
Primera lectura del profeta
Jeremías. “Suscitaré a David un vástago legítimo”. Mirad que
llegan días. El Mesías viene y lo esperamos. El Adviento nos empuja a
mirar hacia delante y nos pone en estado de espera. Dios promete la
salvación a su pueblo suscitando a David un vástago que hará justicia.
La justicia bíblica es la salvación que ofrece Dios al hombre.
Segunda lectura de I de Tesalonicenses. “Que el Señor os
fortalezca internamente para cuando Jesús vuelva”. La espera
consiste también en ser santos e irreprensibles ante Dios. La vida
sobrenatural es esencialmente progreso. Pablo pide a Dios y a Jesús que
acreciente el amor en las comunidades cristianas. El ideal es muy alto.
Dios Amor.
Evangelio de Lucas. “Se acerca vuestra liberación”. La
espera hace cercana la liberación. Jesús anuncia la próxima liberación y
pide estar siempre despiertos. Lucas separa claramente la segunda venida
de Jesús de la destrucción de Jerusalén. Lucas afirma que el “Hijo del
Hombre es el Mesías, Jesús. En su humanidad Jesús ha recibido el poder
de liberar a los suyos.
RESPUESTA A LA
PALABRA
“Se acerca vuestra liberación”
Lucas interpreta estos acontecimientos que leemos hoy como lectura de la
palabra de Dios, como signo de los nuevos tiempos. Las comunidades
cristianas de Lucas conocían la destrucción de Jerusalén y los inicios
de la misión cristiana comenzada por los Apóstoles, después de
Pentecostés. Hoy la Iglesia en América Latina quiere renovar su energía
misionera. Esta “firme decisión misionera debe impregnar todas las
estructuras eclesiales y todos los planes pastorales”. Ninguna comunidad
debe excusarse en el proceso constante de renovación misionera.
“La conversión pastoral despierta la capacidad de somerterlo todo al
servicio de la instauración del Reino de vida”. “La conversión de los
pastores nos lleva también a vivir y promover una espiritualidad de
comunión y participación”.
“La conversión pastoral requiere que las comunidades eclesiales sean
comunidades de discípulos misioneros en torno a Jesucristo, Maestro y
Pastor. De ahí nace la actitud de apertura, de diálogo y disponibilidad
para promover la corresponsabilidad y participación efectiva de todos
los fieles en la vida de las comunidades cristianas”. (DA Nº 366, 368).
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