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Los ángeles son espíritus puros e
inmortales
Oscar Rodríguez Blanco, s,
d, b.
Hoy día está de moda hablar de “los ángeles”. Se habla de ellos en
libros, películas, artículos y revistas. La imaginación de algunas
personas ha hecho que se les presente como dioses; otros dicen que son
como una energía espiritual, e incluso, hay quienes los presentan como
si fueran seres humanos que se han re-encarnado. Esta forma de pensar
obedece a la fantasía de los seguidores de la “nueva era” que tratan de
introducir ideas que van contra la fe y las prácticas del cristianismo.
Es importante saber lo que nos dicen las Sagradas Escrituras, para no
dejarse sorprender, de los que tratan de hacer negocio con sus
disparatadas ideologías, o vendiendo ángeles de piedra de cuarzo, con
supuestos poderes curativos y energéticos.
Los ángeles existen, no podemos negar su existencia. Es doctrina de fe
católica y tienen su fundamento en las Sagradas Escrituras en la que se
les llama “espíritus”. El libro de la Sabiduría nos habla de un
“espíritu irresistible, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro,
apacible, que lo puede todo y que vela por todo, impregna a todos los
otros espíritus por inteligentes, puros y sutiles que sean” (Sb.7,23).
El Apocalipsis 12, 7-11 los describe con un lenguaje poético y lleno de
imágenes. Es un lenguaje simbólico que nos transmite la convicción de
que Dios, a través de estos ángeles, nos ayuda a luchar contra el mal en
este mundo.
El número de ángeles es inmenso, solo se especifica el nombre de algunos
de ellos por la misión que han desempeñado: Miguel, que significa
“¿quién como Dios?” es el príncipe que lucha contra el demonio y
defiende al pueblo de Dios; Gabriel, “fortaleza de Dios”, es una figura
vinculada al Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Lc 1,19.26); y
Rafael, “medicina de Dios”, es el que guió al joven Tobías en su viaje y
el que luego curó a su padre de la ceguera (Tob.11,11-14). Al recordar a
los arcángeles, agradecemos a Dios la cercanía que nos muestra a través
de estos seres misteriosos que nos animan a imitar sus actitudes: Alabar
y servir a Dios, ayudar a las personas que más lo necesitan, ser
propagadores de buenas noticias y a sanar las heridas y las cegueras de
cuantos nos rodean.
Dios ha asignado a cada ser humano un ángel para su protección desde su
infancia hasta la muerte. Nos dice el libro del éxodo: Así habla el
Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en
el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y
escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las
transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su
voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y
adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»
(Ex.23, 20-23).
Los ángeles como espíritus puros, invisibles e inmortales, protegen al
mundo y a cada uno de los hijos de Dios. El gran escritor San Agustín
hablando sobre los ángeles nos dice: "El nombre de ángel indica su
oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es
un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel".
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