Primera semana de Adviento
Dios nuestra Justicia

Lectura del libro del profeta Jeremías 33,14-16
Se acerca ya el momento, dice Yahvé, en que cumpliré la promesa que hice a la gente de Israel y a la de Judá: En esos días, haré nacer un nuevo brote de David que ejercerá la justicia y el derecho en el país. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén vivirá segura y llevará el nombre de "Yahvé es nuestra justicia".

Preguntas para reflexionar en grupo:
1. ¿Cuál es la promesa de Yahvé para su pueblo?
2. ¿Tenemos nosotros la esperanza cierta de que el derecho y la justicia se ejercerán en nuestra tierra? ¿De qué manera esto se podrá realizar?
3. ¿Qué nos hace falta para que el pueblo de Panamá viva seguro, en el derecho y la justicia?
4. Dejándonos inspirar por Jesús, ¿Qué nos toca hacer para convivir como pueblo panameño en la justicia y el derecho? ¿Qué hacer para que esto sea posible?
5. ¿Cómo preparamos la Navidad para que la celebración no sea una evasión, sino fuente de inspiración y de aliento para que el proyecto de Dios se realice entre nosotros?

Reflexión:
Dios nuestra Justicia". ¡Qué expresión más hermosa y comprometedora! Dios mismo quiere que convivamos en plenitud y armonía. Dios se manifiesta donde el derecho y la justicia se abracen, y su pueblo viva. Este es el gran sueño de la Navidad.
Navidad no puede ser una evasión de la realidad. Aunque nos duele la situación difícil y la marginación en que vive el pueblo, celebrar la Navidad no es una evasión de esta realidad, no es cerrar los ojos ante las injusticias, sino que es recuperar la esperanza y redescubrir nuestra verdadera vocación como pueblo de Dios. Es darnos cuenta que Dios tiene un proyecto de vida para Panamá y para la humanidad, y atrevernos a ponernos de camino.
Celebrar Navidad es abrir los ojos para descubrir la presencia de Dios en los esfuerzos y las luchas de los pueblos indígenas que reclaman su tierra y su comarca. Navidad es ver la presencia de Dios en el caminar de cada día de tanta gente humilde y honesta que comparte su vida con la comunidad para que surja una mayor solidaridad y fraternidad. Celebrar la Navidad es recuperar la gran utopía de que Dios quiere manifestarse también hoy entre nosotros dando vida al pueblo humilde y marginado.
Navidad no es un escape en un mundo de fantasía y de bellos recuerdos. Sino que es recuperar nuestra identidad más profunda, sabiendo que en medio de nuestra historia humana Dios mismo se hizo presente para darnos fuerza y claridad en el camino por construir un futuro más justo y más humano.

Navidad Solidaria 2009
Pastoral Social Arquidiocesana.

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