“Nacimos para ser buenos”


 

Rocío Romina Rodríguez Ros

Amigo lector, es admirable cómo Dios, en su infinita perfección, nos creó para ser buenos, para que de nuestra boca y de nuestro corazón saliese sólo lo mejor. Así, que cada vez que escucho a expertos explicar el tema de la delincuencia, relacionándolo de manera directa con las condiciones de vida o los padecimientos de las personas, suelo estar en desacuerdo; porque hay muchísimas excepciones al respecto. Dios nos dio un corazón noble, y lo que hagamos con él es únicamente responsabilidad nuestra. Existen muchas personas que rompen por completo con esa teoría, de que ante las circunstancias duras de la vida y las penalidades sufridas, sólo queda delinquir; y ello es así, porque son conscientes de que Dios nos crea para hacer sólo cosas buenas.
Así está Pedro; nació en la pobreza absoluta y en un ambiente sumamente hostil, caracterizado por la falta de recursos y la violencia; pero él no culpó a nadie por ello, y en su corazón sabía que Dios lo había creado para hacer el bien; así que jamás podría atentar contra su prójimo. Se esforzó por estudiar, convirtiéndose en un gran profesional con dos carreras. Aprendió tres idiomas. Está dedicado a Dios y a su familia. Se olvidó de sus difíciles circunstancias y se alzó sobre ellas, porque sabía que había nacido para ser bueno.
También Carla salió victoriosa ante sus penalidades. Creció en un ambiente caracterizado por la extrema pobreza, la desintegración familiar y la falta de cariño; pero en su corazón sentía que la solución para salir de allí, consistía en vivir para agradar a Dios. El delinquir no estaba en sus planes. Ella no se permitió ofender a Dios, a los demás y mucho menos ofenderse ella misma. Es una excelente ciudadana y profesional, que siempre supo que había nacido para hacer el bien.
Y qué decir de Carlos; creció en un hogar en donde la pobreza y los abusos estaban a la orden del día. Recibió toda clase de maltratos; sin embargo, no se permitió llevar una mala vida porque sabía que Dios lo había creado para ser bueno; incluso frente a las difíciles circunstancias que le había tocado vivir. Es un ciudadano decente y un gran profesional. Vive sin vicio alguno.
Dios nos permite elegir, y es cierto, a veces las cosas no son tan fáciles, o son mucho más sencillas para unos que para otros, pero es allí donde se mide la grandeza de un ser humano. Tal vez alguien que ha padecido muchas contrariedades en su vida esté leyendo este artículo, y piense que no es tan sencillo como parece. Pero lo es, porque el Creador de este universo, nuestro Padre Dios, nos ha dado a todos y a cada uno de nosotros un corazón noble, y existe mucha gente que ha preferido el camino del bien, a pesar de sus duras situaciones de vida.
Nuestras acciones no pueden estar nunca determinadas por nuestros sufrimientos. Si su entorno familiar no es bueno, con la ayuda de Dios usted puede cambiar eso, si su entorno social no es bueno, usted también puede cambiar eso. ¿Cómo? Dando sólo lo mejor de usted, y dejando de culpar a su prójimo y al mundo por las difíciles condiciones de vida que le haya tocado vivir. Dios es tan perfecto que nos creó para hacer sólo cosas buenas.
Es imperativo que esta gente que sabe y es experta en temas delincuenciales, deje de justificar al que hace daño, en función de sus condiciones de vida, falta de recursos, pobreza, etc. Porque hay muchísimas excepciones; y las mismas son una clara muestra de que hay esperanza. Una gran esperanza. Todas estas miles de personas que eligieron el buen camino, sabían que habían nacido para ser buenas; porque el corazón del ser humano ha sido creado única y exclusivamente para cultivar amor.
¡Alabado sea Dios por ello!

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