A TIRO DE PIEDRA
Beneficiarios del Seguro Social
La pesada carga que tiene la
Caja de Seguro Social con los beneficiarios, que supera en número a los
cotizantes, debe ser aliviada con urgencia. Más que dejarlos sin
cobertura, debemos ofrecerle una opción que reemplace, parcial o
totalmente, los servicios que brinda el Seguro.
Desde mi punto de vista como cotizante y usuario, el fenómeno de la
cobertura total a los beneficiarios ocurre porque no existe alternativa
frente a la oferta actual. Si tuviéramos que pagar la atención médica
privada por nuestros dependientes, sería impagable para muchos de
nosotros, y veríamos agravarse la enfermedad de nuestros seres queridos,
o, peor aún, su muerte.
Quitarle el derecho de atención de salud a los beneficiarios de la Caja
supone, en parte, una planificación que desarrolle un programa a largo
plazo. Primero tendríamos que definir si la eliminación de la cobertura
será total, o parcial. Luego habría que establecer a cual institución de
salud le correspondería brindar esa atención. Después, cómo se daría esa
transición en tiempo y espacio. Por último, quién asumiría el costo. El
estado, el paciente, un plan de seguro médico público, o ambas partes,
proporcionalmente.
En lo personal me inclino por una cobertura del Seguro Social sólo para
los cónyuges, y los hijos menores de 19 años, siempre y cuando estén
bajo la dependencia y autoridad de sus padres, que cubra medicinas,
laboratorios, tratamientos y especialidades médicas. La atención
primaria que-daría excluida. Esta deberá proveerse fuera del Seguro, y
funcionaría como una especie de deducible. La atención de salud para
quienes quedan sin cobertura, deberá ser provista por el sistema de
salud público.
A mi modo de ver, el sistema de salud público ha descargado, por años,
parte de su responsabilidad en el Seguro Social, lo que ha provocado que
la Caja asuma lo propio y lo ajeno, mermando sus recursos y
congestionándola de pacientes, al punto que la capacidad de atención sea
superada por la demanda de los usuarios. Por eso es necesario que, en
cualquier plan de recorte de cobertura a los beneficiarios, se incluya,
como paso previo, la ampliación de los servicios e instalaciones de los
centros de salud, y la construcción de varios hospitales de tercer nivel
y de suficientes hospitales generales.
Toda solución para el exceso de cobertura de la Caja de Seguro Social
debe pasar, también, por la revisión del sistema de salud nacional. Ver
al Seguro como un hecho aislado es inconveniente, porque el problema de
fondo quedará sin solución: la atención de salud eficaz, eficiente, y
accesible, en todos sus aspectos, para la población del país.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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