La situación en los camposantos del país pone de manifiesto el irrespeto hacia la memoria de los difuntos. Desde el terraje que se deja de pagar, por parte de los familiares, hasta la profanación de las sepulturas con fines aviesos, componen el historial de actitudes insanas que se han enquistado en nuestra comunidad. Foto LAD.

No somos nada

Una vez más algunos avivatos se dedicaron a despojar de flores y floreros las tumbas de los cementerios, durante la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos, demostrando el irrespeto y el poco aprecio que sienten por la memoria de aquellos que nos han precedido en el dulce sueño de la muerte.

La actitud de unos cuantos desdice mucho del panameño que, en otrora, dispensaba la cortesía, la amabilidad y el respeto a las instituciones y las cosas que nuestro pueblo ha tenido por sagradas y venerables. ¿Qué nos ha pasado? Ahora parece que vale más un dólar que el sentimiento de las demás personas. Que vale más el juegavivo, que el gesto solidario y la empatía hacia el prójimo. Mucho nos falta por hacer, para enderezar lo torcido, tarea que en todo lugar hemos de realizar con denuedo, para evitarnos peores males, porque a causa de la corrupción de la conciencia, ya casi no somos nada.

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