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El Observatorio Astronómico Vaticano

Globo celeste de Vanosin. Foto Efe
Félix Ares de Blas
A finales del siglo XVI había un problema para establecer la fecha de la
Semana Santa porque el principio de la primavera según el calendario y
según la astronomía eran diferentes. El Papa Gregorio XIII quiso
solucionar el problema y nombró una Comisión para que lo resolviera. Uno
de los miembros de aquella comisión era el jesuita Christopher Clavius
(1537-1612). Fue él quién propuso el calendario actual: el calendario
Gregoriano. Además, fue el astrónomo maestro de tres generaciones
incluyendo a Galileo. Su obra "Esferas de Sacrobosco", fue el libro de
estudio básico de la astronomía de la época. El nombre se debe a un
astrónomo del que conocemos muy poco, probablemente era el inglés
conocido como John de Hollywood.
Cuando Galileo comenzó sus observaciones astronómicas Clavius ya era muy
mayor, pero seguía siendo muy activo: era el Astrónomo Jefe del Colegio
Romano. Y no vio con malos ojos lo que decía Galileo de sus
observaciones. Aunque no estaba de acuerdo con las interpretaciones de
Galileo. Por ejemplo, no estaba de acuerdo con que las manchas que
describía Galileo en la Luna fueran de verdad montañas y valles. Quizá
lo paradójico es que aunque no creían en ellos, un cráter de la Luna
lleve su nombre. Nada menos que un cráter que tiene 233 km de diámetro.
El observatorio astronómico del Vaticano
Desde aquella Comisión siempre ha habido un observatorio astronómico en
el Vaticano, aunque en la década de los 30 del pasado siglo, la
contaminación lumínica de Roma era tan grande que trasladaron el
observatorio a Castel Gandolfo, la residencia de verano de los papas que
está a 35 km de Roma. Pero Roma siguió creciendo y la contaminación en
Castel Gandolfo también era muy fuerte. Por ello, en 1981, bajo el
papado de Juan Pablo II, se inauguró una nueva sede del Observatorio
Vaticano en uno de los lugares del mundo con mejor atmósfera para la
astronomía: el Monte Graham, en Arizona.
El Observatorio Vaticano se dedica a lo que cualquier otro observatorio
astronómico del mundo: a hacer observaciones, y a formar a nuevos
astrónomos. En Arizona se dedican especialmente a Materia y Energía
Oscura; la aceleración de la expansión del Universo, quásares y cúmulos
globulares. Para hacerlo cuentan con varios aparatos de última
tecnología. Por ejemplo, uno de los telescopios del Vaticano en el
Observatorio Internacional del Monte Graham, es en infrarrojos, el único
que hay allí. Además hay un nuevo Telescopio llamado VATT, Telescopio de
Tecnología Avanzada del Vaticano, que aunque todavía está en
construcción ya funciona perfectamente.
En Castel Gandolfo, a pesar de las malas condiciones lumínicas, se sigue
haciendo clasificación espectral de estrellas, que fue un tema que lanzó
en el siglo XIX el padre jesuita Angelo Secchi, director del
Observatorio del vaticano. Arizona está unida mediante comunicaciones
con Castel Gandolfo y las fotos obtenidas por los telescopios del
Vaticano en Arizona se analizan en Castel Gandolfo.
Clasificación espectral
Las estrellas tienen distintas composiciones, distintas masas, etc.
Angelo Secchi (en la imagen) miraba las estrellas a través de un prisma
de vidrio. Debemos recordar que el prisma separa los colores. Si hacemos
pasar la luz del Sol a través de un prisma de vidrio obtenemos el arco
iris. Pues bien, eso es lo que hacía Secchi para las diversas estrellas.
Y descubrió que los "arcos iris" de cada estrella eran diferentes. En
vez de llamarlos "arcos iris" vamos a llamarlos espectros; pero es lo
mismo.
Con los telescopios del Vaticano, a mediados del siglo XIX, Secchi se
dio cuenta de que la temperatura de la estrella estaba relacionada con
su color. Las más calientes emiten una luz blanco azulada y las más
frías un color rojo. Nuestro Sol, que tiene una temperatura intermedia
entre estos dos extremos, emite, como es sabido, una luz de color
preponderantemente amarillo.
Así que Secchi propuso una clasificación basada en la temperatura (es
decir, en el color) y esa clasificiación -con algunos refinamientos se
sigue usando hoy. De esta manera, las más calientes son del tipo O, le
siguen las de tipo B (azules calientes), luego las de tipo A (blancas),
luego las F (verdeamarillentas), luego la G (amarillas) y luego las M
(rojas). Digamos que las O,B,F son calientes y las F, G, K y M son
frías. Nuestro Sol es una estrella del tipo G. Para acordarse de estos
tipos, en Inglés se suele construir una frase: Oh, Be a Fine Girl Kiss.
Secchi también estudió a fondo el Sol. Y aunque algunas de sus ideas
sobre el mismo hoy están obsoletas, contribuyó muchísimo a su
conocimiento. Su obra "Le Soleil" se publicó en francés en 1870 y cinco
años después en alemán, que en aquella época era el idioma de la
ciencia. Por sus contribuciones, su nombre aparece en varias partes: en
la Luna, el cráter Secchi (Ø22km, 2.4N 43.5E); los montes Secchi (Ø50km,
3.0N 43.0E); rimae (red de acantilados) Secchi (Ø35km, 1.0N 44.0E) en
Marte: cráter Secchi (Ø234km, 58.3S 258.1W) y el Asteroide 4705 Secchi.
Fuente: Catholic.net.

Teodolito para medir ángulos- Foto: Efe
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