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Manuelita Núñez C. -
manu@panoramacatolico.com
El Papa alienta a transformar con el
Evangelio la cultura digital
Discurso al Consejo Pontificio para las Comunicaciones
Sociales
Jesús Colina
CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Benedicto XVI aclaró, el pasado
jueves 29, el gran malentendido que se da en ambientes eclesiales, que
conciben los medios de comunicación como simples "medios", olvidando que
hoy han conformado la cultura.
Por este motivo, ha invitado a integrar el Evangelio en esta "nueva
cultura" "creada por la comunicación moderna" para poder transformar el
"continente digital" con "la única Palabra que puede salvar al hombre".
Esta fue la conclusión a la que llegó al recibir en audiencia a los
participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las
Comunicaciones Sociales, a quienes dirigió un discurso en el que
reflexionó en un pasaje del magisterio de Juan Pablo II considerado por
los expertos como una de las cumbres de la reflexión cristiana sobre la
comunicación.
Esta propuesta fue presentada por el Papa Karol Wojtyla en la encíclica
"Redemptoris missio" (7 de diciembre de 1990) en la que afirmaba que "el
trabajo en estos medios no tiene solamente el objetivo de multiplicar el
anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización
misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo".
Y añadía en el número 37: "No basta, pues, usarlos para difundir el
mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que conviene
integrar el mensaje mismo en esta 'nueva cultura' creada por la
comunicación moderna".
Según aclaró Benedicto XVI, "la cultura moderna surge, antes aún que de
los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar
con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos
sicológicos".
"Todo esto constituye un desafío para la Iglesia --según el Papa--,
llamada a anunciar el Evangelio a los hombres del tercer milenio,
manteniendo inalterado el contenido, pero haciéndolo comprensible
gracias también a instrumentos y medios armoniosos con la mentalidad y
las culturas de hoy".
Por este motivo, el Papa hizo un llamamiento a quienes en la Iglesia
trabajan en el ámbito de la comunicación y tienen responsabilidades de
guía pastoral "a acoger los desafíos que plantean a la evangelización
estas nuevas tecnologías".
El arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para
las Comunicaciones Sociales, tras la audiencia confirmó a ZENIT la
importancia de esta reflexión ulterior de Benedicto XVI sobre el
panorama que abrió Juan Pablo II, pues constituye el nuevo contexto en
el que la Iglesia está llamada a evangelizar.
Este es el motivo, como confesó en la audiencia el mismo Papa, que le ha
llevado a dedicar el Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales de este año al tema "Nuevas tecnologías, nuevas
relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad".
Ese documento, añadió, pretendía alentar "a los responsables de los
procesos comunicativos a todos los niveles, a promover una cultura del
respeto por la dignidad y el valor de la persona, un diálogo arraigado
en la búsqueda sincera de la verdad, de la amistad que no es fin en sí
misma, sino capaz de desarrollar los dones de cada uno para ponerles al
servicio de la comunidad humana".
En este contexto, el pontífice considera que la Iglesia está llamada a
ejercer una "diaconía de la cultura" en el actual "continente digital",
"recorriendo sus caminos para anunciar el Evangelio, única Palabra que
puede salvar al hombre".
Benedicto XVI encomendó al Consejo Pontificio para las Comunicaciones
Socia-les la tarea de "profundizar en cada elemento de la nueva cultura
de los medios, comenzando por sus aspectos éticos, y ejercer un servicio
de orientación y guía para ayudar a las Iglesias particulares a
comprender la importancia de la comunicación, que representa hoy por hoy
un punto firme e irrenunciable de todo plan pastoral".
De hecho, concluyó, los creyentes necesitan una valoración de las nuevas
tecnologías mediáticas "apoyada siempre por una constante visión de fe,
sabiendo que, más allá de los medios que se utilizan, la eficacia del
anuncio del Evangelio depende en primer lugar de la acción del Espíritu
Santo, que guía a la Iglesia y el camino de la humanidad".
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