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Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

Primera Lectura:
Reyes 17,10-16 La viuda se hizo un panecillo con su puñado de harina y
se lo entregó a Elías.
Salmo 145 Alaba, alma mía, al Señor.
Segunda Lectura:
Hebreos,9,24-28 Cristo se ofreció una sola vez por los pecados de todos.
Evangelio:
Marcos 12,38-44 Esa viuda pobre ha echado más que nadie.
AMBIENTACIÓN LITÚRGICA
El pasaje del evangelio de Marcos
muestra este domingo, dos conductas contrapuestas. Los escribas y
fariseos y la viuda pobre. Ambas son una advertencia y enseñanza para la
comunidad cristiana.
Los escribas y fariseos forman un grupo muy influyente en la vida
religiosa y social de Israel. Los escribas son especia-listas en la
interpretación de la doctrina y los fariseos en la vida religiosa y en
el cumplimiento de la ley.
En el evangelio de Marcos aparecen también como deseosos de poder,
vanidosos, avaros e hipócritas. Utilizan la doctrina y la religión para
explotar a los pobres. Frente a los escribas y fariseos Marcos presenta
a la viuda pobre, que echa en el arca del templo los dos centavos de su
comida.
Jesús nos propone a esta pobre viuda como el símbolo de generosidad y
disponibilidad a su comunidad de discípulos. Cómo ella y cómo los pobres
y pequeños aman a Dios en medio de la corrupción social. Mirando a sus
discípulos, Jesús sentencia: “ésta, en su indigencia, ha echado cuanto
tenía para vivir”.
MENSAJE BÍBLICO
Primera lectura 1º de Reyes.
“La viuda hizo un panecillo y lo llevó a Elías”. La viuda de
Sarepta cree en el profeta de Dios, Elías, y hace lo que le dice. Elías,
hombre de Dios, arrastra todos los peligros y desprecia su propia vida
por ser fiel a la dura misión encomendada. Por su humildad, la viuda
descubre en Elías al hombre de Dios.
Segunda lectura de Hebreos. “Cristo se ha ofrecido una sola
vez para quitar los pecados de todos”. El sacrificio de Cristo no le
lleva a un santuario terreno en el que Dios pueda habitar, sino el
cielo, que designa la realidad misma de Dios, su propio rostro. Cristo
está ante ese rostro y se manifiesta constantemente en favor nuestro.
Evangelio de Mateo. “Esa pobre viuda ha hechado más que nadie”.
La viuda de Jerusalén ofrece todo lo que tiene para el templo. Una pobre
viuda se acerca al arca del templo y ofrece el mejor ejemplo de lo que
debe ser el verdadero acto de culto. A ella deben los discípulos imitar.
RESPUESTA A LA
PALABRA
“Generosidad y calidad”
Jesús
está observando a los creyentes que entran y salen del templo. Una viuda
pobre se acerca al arca del templo y echa todo lo que necesitaba para
vivir. No se ha reservado ni un céntimo.
La viuda es una de esas mujeres que ocultan detrás de las columnas.
“Señor, no soy digno”. Los ricos, situados en un lugar visible en medio
del atrio, son de una generosidad ostentosa, y los escribas y fariseos
se adelantan para ocupar un sitio en la primera fila. “Señor, te doy
gracias porque no soy como los demás hombres”.
Jesús siente que la vida se le escapa. Se va a despojar de todo, sin
reservarse nada para sí. Su túnica será sorteada, sus vestidos
repartidos, condenado a muerte por blasfemo. Se irá de la vida, como “un
desecho de hombre”, sin aspecto ni figura, colgado de la cruz en las
afueras de la ciudad. Y los hombres, orgullosos de sus muchas riquezas,
seguirán creyendo en la salvación que les da su dinero. La pobre viuda
dio cuanto tenía para vivir. Jesús se reconoce en ella. Jesús dará
“hasta la propia vida” porque amaba apasionadamente a Dios. Deseaba que
los hombres conocieran la pasión de Dios.
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