Lo importante que es el ayuno y la oración


 

Bolívar Jiménez

“Ya dentro de casa, sus discípulos le preguntaron en privado. ¿Por qué no pudimos expulsar nosotros a ese espíritu? y él les respondió: Esta clase de demonios no pueden echarse sino mediante el ayuno y la oración” (Mc 9, 28, 29).
Hace ya varios años, un grupo de muchachos (varones y damas), junto con el padre Francisco Verar, realizaron un retiro espiritual, en el Seminario Mayor San José, de San Ignacio de Loyola; era un retiro espiritual profundo. Esa mañana, la jornada empezó con un ayuno a pan y agua, en el comedor del Seminario en silencio, pero la mayoría, jóvenes sin experiencia, le causaba risa, y muchos no pudieron contenerse y el nerviosismo le dejó soltar una que otra risa, el padre Paco viendo la situación, consideró prudente enviar a cada muchacho a su habitación, en soledad.
Estando en la habitación, este servidor, en conjunto con otro, inventamos salir del Seminario a comprar algo para comer, llegamos a la barriada Linda Vista que está detrás del Seminario, llegamos a un supermercado en donde conseguimos pan, galletas, bebidas, leche, etc. De regreso al Seminario, entramos por donde salimos, el Padre, ni se dio cuenta de nuestra loca aventura (eso creo yo), después que repartimos el “mandado”, cada cual se retiró a su cuarto, doce muchachos e igual cantidad de damas, posterior a esto el día transcurrió normalmente y en la noche, cuando ya no disponíamos a descansar “alguien” consiguió una botella de ron.
Cada uno nos tomamos un trago…
Conversamos un rato y entre la conversa planificamos asustar a las muchachas que estaban en el piso inferior del edificio que alberga el Seminario Mayor San José.
Ya pasada la media noche, cuando sentimos que tocaban la puerta una, dos veces, la tercera nos levantamos sigilosamente para sorprender al osado que interrumpía nuestro sueño ¡sorpresa! nadie, hicimos igual que cuando vamos a cruzar una calle que miramos para ambos lados… nada, un miedo se no fue apoderando, en nuestra frágil humanidad; como un escalofrío, cerramos la puerta de golpe y me arropé de pie a cabeza, pidiéndole a Dios para que amaneciera rápido. Al día siguiente cuando conté lo sucedido a los demás compañeros, le sucedió lo mismo ¡ah! y qué decir de las compañeras, que según contaron tuvieron una experiencia parecida. Estimados hermanos, esto fue un hecho real, el que escribe da fe de esto, al padre Verar no le quedó de otra que suspender el retiro, el reverendo padre Paco tuvo toda la buena intención de llevarnos a unos ejercicios de oración contemplativa, nosotros fuimos los que no cooperamos, por eso titulo esta nota “lo importante que es el ayuno y la oración”, entre los participantes de esa jornada, hoy varios son sacerdotes, religiosos, catequista, delegados de la Palabra, con esto último quiero decirle al padre Francisco Verar, que valió la pena realizar este ejercicio espiritual, que de momento no dio el resultado que se esperaba, pero sí dio fruto para la gloria de Dios.

Volver