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CONTROVERSIA
¿Hay que ser católico para salvarse?

Cristo quiso continuar su acción salvadora por medio de la Iglesia.
P. Fernando Pascual
El hombre necesita de Dios para salvarse. La experiencia cotidiana del
mal, en la vida de los demás, en nuestra propia vida, no es sino la
consecuencia del pecado original. Romper las cadenas que nos atan al mal
sólo es posible si Dios decide descender, sacarnos de las tinieblas,
tender su mano amorosa y rescatarnos de la situación en la que nos
encontramos.
Todo
eso ocurrió con la venida de Cristo al mundo. No tenemos otro nombre
bajo el cual podamos salvarnos (Hch 4, 12). Jesús, con su aceptación
total de la Voluntad del Padre, nos ha salvado y rescatado, por su
sangre, de nuestros pecados (Ap 1, 5-6). "Por lo cual Dios le exaltó y
le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de
Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los
abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de
Dios Padre" (Flp 2, 9-11).
Por los Evangelios sabemos que Cristo quiso continuar su acción
salvadora por medio de la Iglesia. Ha garantizado que estará con sus
discípulos siempre, y, a la vez, los envía a bautizar en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mt 28, 18-20). De forma que
quien no recibe al discípulo de Cristo rechaza al mismo Salvador (Lc 10,
16).
Por lo cual, resulta claro que sólo la salvación se encuentra en la
Iglesia. ¿Y qué pasa con los que están fuera de ella? Nosotros sabemos
también, por la Biblia, que Dios "quiere que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1Tm 2, 4). Podríamos
decir, según un documento del Magisterio, que por su buena voluntad
tienen un implícito deseo de ser miembros de la Iglesia, y, en cierto
sentido, están unidos a nosotros por esa apertura de su corazón, que es
resultado de la acción de Dios, aunque haya otros motivos históricos,
psicológicos o sociales que les impidan dar el paso para entrar
plenamente en la Iglesia.
Podemos decir, por lo tanto, que sólo Cristo es el Salvador del mundo.
La Iglesia católica es la señal visible y plena de la acción salvadora
de Cristo y de la acción santificadora del Espíritu Santo.
Fuera de la Iglesia católica hay elementos de salvación, pero no en su
plenitud, por lo que conviene seguir anunciando a los hombres que sólo
serán plenamente felices y acogerán de verdad la acción redentora de
Cristo si viven el Evangelio y se unen, en el amor, la fe y la
esperanza, a la comunidad visible que Nuestro Señor creó y en la que
sigue presente gracias a los sacramentos, bajo la guía del Santo Padre y
de los obispos que suceden en el tiempo a los primeros apóstoles.
Fuente: Catholic.net
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Acción
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Voluntad
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La acción visible de
Cristo y del Espíritu Santo en la Iglesia no impide el que
haya una acción invisible, que puede alcanzar también a los
que no pertenecen de modo explícito a la Iglesia, pero que,
en el fondo, son tocados por la salvación del Señor. |
Jesús, con su
aceptación total de la Voluntad del Padre, nos ha salvado y
rescatado, por su sangre, de nuestros pecados. |
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