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Una investigadora observa una planta de orquídea, en el poblado de
Capira (Panamá). El Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá, con
la colaboración técnica de Taiwán, prevé distribuir en enero, 2,000
ejemplares, cultivados "in vitro" de la flor del espíritu santo, la flor
nacional. EFE/Alejandro Bolívar.
Patrimonio nacional
Una nación necesita de su historia, símbolos y
elementos culturales que le sean comunes y le den cohesión como
colectividad. Sin ellos, la población se desarraiga y pierde todo valor
y orgullo nacional, haciéndose dependiente de la cultura foránea.
En Panamá, nuestros símbolos y valores culturales resultan endebles, en
algunos casos, y se van perdiendo poco a poco en el tiempo, por el poco
aprecio que se llega a tener de ellos. Tal es el caso de la flor del
Espíritu Santo, símbolo nacional, que es muy poco conocida por los
panameños, a no ser las fotografías que en algún libro o revista ilustra
alguna de sus páginas. De allí que la iniciativa gubernamental de
preservarla, para evitar su extinción y para que la conozcan los
nacionales, sea plausible y necesaria. Quiera Dios y así ocurra, para el
bien de nuestra nacionalidad.
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