A TIRO DE PIEDRA
El entierro de Endara
Guillermo Endara Galimany
convocó al pueblo panameño en su despedida de este mundo. Como ex
presidente y hombre público le fue reconocida, de esa manera, su fama de
hombre honesto, humilde y sencillo, también, su acendrado sentido
democrático y su civilismo.
Creo que la sociedad panameña, desde los políticos y los civiles,
pasando por el pueblo sencillo, coinciden en la personalidad de quien
asumió el gobierno después de la invasión, en un ambiente de destrucción
y ruina, que poco resultado exitoso auguraba. Sin embargo, Guillermo
Endara, junto a su equipo de gobierno, supo recoger el entusiasmo y el
deseo de reconstrucción y reconciliación de gran parte de la población.
Dos experiencias personales me quedan de él: cuando una de mis sobrinas,
aún muy pequeña, se le acerca al final de una misa en el templo de Santa
Ana, y le dice: “señor Endara, yo quiero que se acabe la guerra”. Él
respondió abrazándola y diciéndole: “pronto se va a acabar”. Y cuando,
después de una polémica pública, en el ejercicio él de la presidencia, y
yo como periodista, acudí a la Presidencia de la República acompañando a
Bárbara Bloise, a la sazón presidenta del Colegio Nacional de
Periodistas (yo era su vicepresidente), para un asunto que tenía que ver
con la legislación de prensa. Al saludarlo, me recibió cordialmente, en
un pequeño despacho que él utilizaba para trabajar. Allí aproveché para
aclarar lo de la polémica, en una conversación a solas, y para hablar
sobre la inversión que debíamos hacer en el tema de la democracia.
Fueron apenas 5 minutos, pero muy francos y provechosos de parte y
parte.
Si algo merece Endara es un monumento que lo recuerde, a la manera de
los prohombres de la patria. Una estatua sería lo apropiado, como se
hace para recordar la grandeza de quienes le han servido a la patria.
Nada pretencioso, sino una figura o busto que haga memoria de su obra y
su sencillez.
La nación y la patria, y esto lo entendía muy bien Guillermo Endara
Galimany, es toda la memoria histórica. Merecido tiene un monumento,
pero creo que no hubiera estado de acuerdo en borrar el nombre de otro
personaje nacional, para que pusieran el suyo. La familia pude decirlo
con más autoridad que el resto.
Algunos piden su nombre para la llamada cinta costera, que usurpa el del
Bulevar Balboa, a pesar de que en 4 años se cumplirá el 500 aniversario
del descubrimiento del Mar del Sur, acontecimiento no sólo de Panamá,
sino del mundo entero, o para la Avenida Nicanor de Obarrio (Calle 50).
Endara, hombre humilde por antonomasia, e intelectual por añadidura,
seguro se habría negado a ello. Sin embargo, la idea puede usarse.
Propongo, desde aquí, el tramo que va del cruce de la Vía Israel,
esquina con la Escuela Profesional, y se adentra en Punta Pacífica. Esa
avenida, que yo conozca, no tiene un nombre relevante, y cobraría
prestigio si llevara el nombre de Guillermo Endara Galimany.
El funeral del ex presidente Endara nos unió en el reconocimiento de sus
virtudes; igual debe unirnos en el memorial público que le hagamos, para
que esa unidad no nos fraccione ni nos empuje a eliminar sitios públicos
o calles dedicadas a otros personajes de nuestra historia patria.
Luis Alberto Díaz
- lad@panoramacatolico.com
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