Editorial
Dengue y gripe
La propagación del dengue y la gripe A (H1A1) y las
muertes que producen debe ser preocupación de toda la población. Ninguna
persona está a salvo de contraer esas enfermedades, ni de evitar, por sí
sola, el contagio masivo de ellas, aunque sí puede tomar acciones que,
sumadas, mitiguen el riesgo de su propagación generalizada.
Por eso es urgente que cada persona asuma, como un compromiso ético y
humano, la práctica de eliminar los focos de incubación del mosquito
Aedes aegypti, transmisor del dengue, y de observar concienzudamente los
hábitos de higiene personal y las reglas de salud pública, al toser o
estornudar. Igual deber cabe al que se siente enfermo de acudir al
médico, para determinar qué tipo de enfermedad padece, ante la sospecha
de padecer de dengue o gripe A.
Contrarrestar con efectividad ambos males depende, en gran medida, de la
cooperación de la comunidad con las autoridades sanitarias. El esfuerzo
aislado de una u otra, difícilmente solucionará el problema. Con el
esfuerzo mancomunado, en cambio, lograremos superar el riesgo y
ayudaremos a evitar más muertes.
Hacemos, desde aquí, un llamado a todos los panameños y panameñas,
particularmente al pueblo cristiano, para que coadyuvemos en esta
misión. No vaya a ser que por desidia o indolencia, seamos cómplices de
la muerte de nuestro prójimo, debido al contagio de la gripe A(H1A1) o
el dengue hemorrágico.
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