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Vista general de un cargamento de una tonelada de presunta cocaína
presentada por la Policía Nacional de Panamá, el pasado 7 de septiembre
de 2009. La presunta droga es producto de un operativo realizado en la
localidad de Chame, al este de la ciudad de Panamá, que además dio con
la captura de dos ciudadanos colombianos y un panameño presuntamente
vinculados con el tráfico del la sustancia ilícita. EFE/Alejandro
Bolívar.
La pandemia de la droga
El flagelo de la drogadicción azota a la humanidad
con fuerza, especialmente a la juventud. Son pocos los países que se
libran de los estragos que ocasiona el abuso de las drogas, cuya
variedad abarca desde el alcohol y el cigarrillo hasta la cocaína y los
estupefacientes. Millones de vidas se pierden anualmente por esa causa,
tanto en la violencia y la sobredosis como en la merma de la capacidad
emocional y productiva de los que son víctima de esa pandemia.
Quizá por la idea errada de la libertad, o por la permisividad social,
el uso desmedido de las drogas es justificado por ciertos sectores, que
superan en acceso a la influencia en la opinión, a la mayoría. El
consumo y el tráfico de drogas es dañino para la humanidad, y cada día
aumenta el peligro. Es preciso el rechazo de la sociedad, en todas las
manifestaciones del producto, y el encauzamiento moral que fortalezca el
control social en su contra. Tenemos que aprender a ser verdaderamente
libres, si queremos vencer en esta batalla.
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