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Cientos de jóvenes desempleados hacen fila con la esperanza de conseguir
alguna plaza de empleo en el sector privado, el martes pasado, en Ciudad
de Panamá. Un movimiento social local inició una campaña de recogida de
hojas de vida en la calle para ayudar a los desempleados a conseguir
trabajo en la empresa privada. EFE/Alejandro Bolívar.
Pan y trabajo
Dos cosas importantes tiene el ser humano, después de
la vida: el pan de cada día y el trabajo con que ganarse el sustento
diario. Dios se preocupa por darnos la vida y el alimento, que
trasciende lo material y alcanza lo espiritual. Compete al hombre, en la
búsqueda del Reino de Dios y su justicia, administrar los bienes
terrenales para que su prójimo tenga la oportunidad de trabajar
honradamente y recibir la justa remuneración por su fatiga.
Son decenas de miles de compatriotas nuestros, mayormente jóvenes, que
anhelan un empleo y no lo alcanzan. Múltiples son los factores de esta
situación, por lo que cualquier oportunidad o promesa atrae a una
multitud de desempleados. Toda ayuda sincera, en ese sentido, es bien
recibida y aplaudida, pero cuidémonos de levantar falsas expectativas o
de especular al respecto, porque jugar con el pan y el trabajo del
hombre deviene en pecado y en propia condenación.
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