Catequesis del Papa

El sacerdote instrumento de salvación
Intervención con motivo del Ángelus

 

Extracto de las palabras del Papa durante el rezo del Ángelus, en Les Combes (Val D'Aosta), el pasado domingo 26 de julio

Queridos hermanos y hermanas:

¡Feliz domingo a todos vosotros! Nos encontramos aquí, en Les Combes, junto a la acogedora casa que los salesianos ponen a disposición del Papa, donde ya estoy concluyendo el período de descanso entre las bellas montañas del Valle de Aosta. Doy gracias a Dios, que me ha concedido la alegría de estas jornadas caracterizadas por una auténtica distensión, a pesar del pequeño infortunio que bien conocéis y que es visible.
En este Año sacerdotal, cómo no recordar que especialmente nosotros, los sacerdotes, podemos reflejarnos en este texto joánico, identificándonos con los Apóstoles cuando dicen: ¿Dónde vamos a comprar pan para toda esta gente? Y al leer sobre aquel anónimo muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, también se nos ocurre espontáneamente decir: ¿pero qué es esto para tan gran multitud? En otras palabras: ¿qué soy yo? ¿Cómo puedo, con mis limitaciones, ayudar a Jesús en su misión? Y la respuesta la da el Señor: los sacerdotes, nosotros los sacerdotes, precisamente poniendo en sus manos "santas y venerables" lo poco que somos, nos convertimos en instrumentos de salvación para muchos, para todos.
Me suscita un segundo punto de reflexión la memoria de hoy de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen y, por lo tanto, abuelos de Jesús. Esta memoria litúrgica hace pensar en el tema de la educación, que ocupa un lugar importante en la pastoral de la Iglesia. En particular, nos invita a rezar por los abuelos, que en la familia son los depositarios y a menudo los testigos de los valores fundamentales de la vida.

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