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CONTROVERSIA
La polémica sobre los "Hijos-Probeta"

Louise Brown es la primera bebé probeta del mundo y nació como resultado
de los experimentos del profesor Robert Edwards y el doctor Patrick
Steptoe, los pioneros británicos en la técnica de unir un espermatozoide
y un óvulo para obtener un cigoto en el laboratorio e implantarlo en un
útero femenino. La técnica, algunos años después, dejaría de emplearse
sólo para "ayudar a parejas estériles" para convertirse en un lucrativo
negocio cada vez más perfeccionado científicamente.
Mientras en la concepción natural varios cientos de
millones de espermatozoides tratan de ingresar a un óvulo y finalmente
sólo uno –el más apto- puede fecundarlo, técnicas como la microinyección
de esperma dan a los especialistas la facultad de seleccionar qué
espermatozoide determinará los rasgos del bebé. El desarrollo de esta
técnica, que desde 1992 permite la fecundación en un microscopio a
través de la inyección directa de un espermatozoide a un óvulo, ha hecho
que hoy sea muy fácil obtener embriones con características específicas
aunque muchas vidas se pierdan en el camino.
Si
bien al comienzo los óvulos fecundados eran colocados rápidamente en el
útero femenino, la criotecnología ha desarrollado métodos para mantener
vivos los embriones congelándolos hasta que alguna pareja decida
continuar con su ciclo de vida. Sin embargo, no todo es tan simple, pues
muchas veces los embriones no son reclamados por sus "dueños" y éstos
deben ser "desechados", es decir muertos.
En cierta ocasión, a sus veinte años, Louise Brown se sentía "orgullosa"
de tener la distinción de ser la primera bebé lograda por inseminación
artificial y afirma que desde los cuatro años -cuando se enteró que era
una hija probeta- se siente contenta de que sus padres hayan recurrido a
este método para engendrarla y que hayan repetido la técnica con su
hermana menor, Natalie, entonces de 16 años. Sin embargo, el caso de
Louise no se repite con frecuencia entre los hijos probeta, que suelen
enfrentar un auténtico drama existencial al enterarse de su origen. Uno
de éstos es el de Margaret R. Brown, una joven y brillante estudiante de
biología engendrada in vitro con el aporte de un donante anónimo en
Estados Unidos.
"Tengo un sueño recurrente: me veo flotando en medio de la oscuridad
mientras giro cada vez más rápido en una región sin nombre, fuera del
tiempo, casi no terrenal. Me angustio y quiero poner los pies en el
suelo. Pero no hay nada sobre lo que plantar los pies. Esta es mi
pesadilla: soy una persona engendrada por inseminación artificial con
esperma de donante y nunca conoceré la mitad de mi identidad". Este es
el testimonio con el que Margaret conmovió al mundo algunos años atrás.
Tras conocer el modo en que la concibieron, Margaret decidió denunciar
el trauma de ser hija probeta. "Siento rabia y confusión y se me
plantean miles de preguntas: ¿De quién son los ojos que tengo? ¿Quién
puso en la cabeza de mi familia la idea de que mis raíces biológicas no
importaban? No se puede negar a nadie el derecho de conocer sus orígenes
biológicos".
No cuenta. Para Jacques Testart, el primer investigador francés en
practicar una inseminación artificial, este argumento nunca preocupó a
los impulsores y empresarios de la fecundación in vitro, que han sabido
explotar el deseo de hijos en matrimonios estériles o mujeres solas para
asegurar sus propios intereses. Desde hace varios años Testart se opone
rotundamente a estas prácticas "porque no respetan las normas morales y
llevan a tratar al ser humano como una mercancía y no como una persona",
algo que tristemente se comprueba día a día a una escala cada vez mayor.
ACI Prensa.
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Bebé olvidado
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Negocio
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El problema radica en
que "la inseminación artificial responde al interés de la
intimidad de los padres y del médico, en vez de al interés
del niño… Pero un hijo no es una mercancía ni una propiedad,
es una persona que tiene sus propios derechos", confiesa
Margaret Brown. |
Desde el nacimiento de
la primera bebé probeta en Inglaterra en 1978, experimentos
similares resultaron en otros 29 mil niños concebidos de
manera artificial, como parte una "industria" que comienza a
ser cada vez más cuestionada por sus protagonistas. |
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