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Una mujer médico camina con tapa bocas cerca del hospital Santo Tomás,
en Ciudad de Panamá. Las autoridades de salud del país confirmaron que
un bebé de nueve meses, fallecido por complicaciones respiratorias, se
ha convertido en la primera víctima mortal por la gripe A. EFE/Alejandro
Bolívar.
Influenza mortal
Desde antiguo diferentes tipos de peste han asolado a
la humanidad, con secuelas mortales y graves estragos. Tanto las plagas
bíblicas como los da-tos arqueológicos e históricos recopilados, nos
proveen información y nos advierten de las consecuencias que puede
ocasionar una pandemia. La prevención, en los casos correspondientes, es
un método eficaz para resguardarnos del mal o mitigar sus efectos.
El peligro mortal de la influenza A (H1N1) resurge con potencia, al
registrarse la muerte de un infante por estos días. Fuera del virus, el
menor mostraba un cuadro de desnutrición y otras dolencias, lo que hace
sonar una alarma particular: la población que vive en extrema pobreza es
la más frágil. El hacinamiento, la pobre nutrición, la dificultad para
acceder a buenos servicios de salud, y un ambiente insano, conspiran
contra ella. Se impone, pues, además de las campañas de divulgación,
tomar otras acciones de urgencia para reducir, al mínimo posible, el
riesgo de muerte masiva y de aumento desmesurado del contagio.
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