Palabra y oración

 

José F. Botello L.

En mis reflexiones he constatado que nos guste o no, somos integralmente seres individuales y sociales, he allí la gran verdad humana, que mal entendida, es causa de múltiples confusiones y tensiones. Cuando oramos íntimamente, conversamos solos con Dios, pero la oración será completada sólo en comunidad, porque nos compromete. Sin embargo veo que muchos reniegan de la Iglesia (formadora histórica de comunidades) y prefieren solo la cercanía del Dios Puro, sin roce comunitario. No van a celebraciones de su comunidad, más bien se alejan a otra. Aquí entra en nuestro auxilio La Biblia. Siento que cuando oro, le converso a Dios, pero a su vez, Dios me contesta con La Palabra, por tanto debo conocer mucho lo que El dice a través de su Palabra. Pero para conocer más la Biblia, es igual que para la oración, puede ser a solas o en comunidad, pero socialmente la Palabra dará un efecto sanatorio mas completo, porque allí Dios brindará su amorosa respuesta a nuestros ruegos de salud, bienestar y otros de bien común, “donde hay dos o mas en su nombre...”
El efecto completo de la Palabra se dará, porque yo puedo engañar a mi conciente, pero en comunidad, la mentirilla pecadora se limita y dificulta. Mis hermanos de fe estarán ojo visor y viceversa. Nos auditaremos para facilitar la lucha por cumplir lo que Dios nos dice en La Palabra, respuesta a nuestras oraciones. Es triste escuchar a gente que dice: Oro y Dios no escucha mi ruego. Bien sabe la persona que Dios no cambia su Palabra, sea escrita o transmitida por el Espíritu Santo. Luego entonces, lo que Dios escucha en mis oraciones, me lo responde a través de una enseñanza o guía, La Sagrada Biblia y el Magisterio de la Iglesia, que me definen lo que estoy haciendo bien y lo que debo cambiar, que es lo mas difícil. Nuevamente Dios lo hace fácil, al darnos Familia, Iglesia y Comunidad, para que sean facilitadores y fiscalizadores, pero con Amor (quizás allí es donde se presentan fallas), dado que en vez de paciencia y consejo, encontramos a veces intrigas, individualismo, indiferencia y rencor, debido a la falta de Palabra y real Oración en todos, pero mas en comunidad.
Con la Iglesia, recibimos liturgia de Palabra y Eucaristía; pero sin Palabra, la comunión pierde efectividad. Cuando llego tarde a la misa, no debo comulgar. En las lecturas y homilía, debo escuchar atentamente, no leer la hojita semilla. La homilía, actualización de la Palabra a hoy, es parte de la respuesta de Dios a mis oraciones, que tendrá seguimiento en mi vida familiar, comunitaria, oraciones y Grupos de estudio de la Biblia. Es importante profundizar en la Palabra, para ser discípulos y poder alcanzar después a otros alejados, como misioneros conocedores de Buenas Noticias, de Esperanza, iniciada con nuestra persona, para proseguir con la familia, comunidad y sociedad. Es lo que Jesús pidió y santa María recalco al decir: Hagan lo que El (Divino Maestro) les diga. Bendiciones a Todos.

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