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El jugador de Panamá Luis Carlos Tejada (d) celebra con su compañero de
equipo José Luis Garcés (i) tras anotar un gol ante Nicaragua, el
domingo pasado, durante el partido de la Copa de Oro de la Concacaf en
Glendale, Arizona (EEUU). EFE/Gary Williams.
Entusiasmo nacional
Las emociones entusiastas que despierta la
participación y el avance de la selección nacional de fútbol, en la
tabla de posiciones del torneo Copa de Oro, pone de manifiesto el
interés del pueblo, en aquello que lo hace identificarse y sentirse
panameño. Hace un par de décadas, competir en balompié era un mero
trámite, y ver jugar a la selección nos ponía en medio de la esperanza y
la resignación.
Hoy no es así, porque la posibilidad de triunfo es mayor. Sin embargo,
ese entusiasmo nacional debe canalizarse, también, hacia otras metas. El
mismo entusiasmo debería existir en el trabajo, la educación, el
civismo, y la actitud de vida fundamentada en la moral, la ética y los
valores y principios que nos hacen personas de bien. Y si no sólo de pan
vive el hombre, la nación tampoco puede vivir sólo del entusiasmo
nacional por el deporte.
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