|
CANONIZACIÓN DE MADRE CATERINA VOLPICELLI
Congregación del Sagrado Corazón de Jesús

Militza M. Effio T., Pequeña Esclava
La ceremonia de canonización de nuestra Madre Caterina Volpicelli fue un
evento, más bien, un sueño largamente acariciado por sus hijas y el
pueblo de Dios, especialmente los napolitanos.
Junto con ella elevaron al altar a otros fundadores de diferentes
congregaciones, razón por lo cual en la Plaza de San Pedro del Vaticano
el domingo, 26 de abril se vivió una fiesta espiritual impresionante y
llena de alegría y gozo en el Señor. Nuestro querido y amado Papa
Benedicto XVI, presidió la ceremonia y compartió su gozo, su paz y su
amor con todos los que tuvimos la dicha de estar presentes.
Por la Gracia de Dios fui escogida para leer en español uno de sus
pensamientos espirituales que nos legó para que lo pusiéramos en
práctica y nos ayude a sumergimos en el dulce corazón de Jesús. Nos dice
que nuestro modelo debe ser nuestra madre la Virgen Santísima, siempre
ocupada en responder a la misión de Jesús y reparar todas las acciones,
los ultrajes hechos al Sagrado Corazón. Pero, esto no debe empequeñecer
nuestro corazón, sino abrirnos al amor y al servicio a Dios,
olvidándonos de nosotras mismas, que es abrir el corazón a la suprema
Belleza, a la Bondad infinita que es paz y alegría.
En la medida que iba leyendo estas líneas mi alma y mi corazón de
llenaron de mucha paz y gozo y sentí nacer en mí un deseo inmenso de
alcanzar esta gracia que ella vivió y que hoy pido para todas y cada una
de sus hijas, incluyéndome, al igual que para la humanidad entera. Y
así, poder vivir en esta tierra un pedacito del cielo que Jesucristo nos
compró con su sangre y su vida.
Maravillosa experiencia que colma mis sueños como Pequeña Esclava del
Sagrado Corazón de Jesús. Caterina Volpicelli, y que me despierta a una
nueva vida, en la cual Jesús Sacramentado, la Eucaristía y la Oración
deben llegar a ser el centro de mi vida, de la misma forma que fue de
nuestra querida Madre Caterina, hoy considerada por el mundo Santa y
cuya santidad fue confirmada por el cielo dos días después de su
canonización, cuando nuestro Padre Dios por su intercesión concedió a
una pequeña niña, que asistió con su madre a la canonización, que sanara
a su mamá que tenía cinco años de estar paralítica, en silla de ruedas,
hoy la joven señora camina como si nunca hubiera estado enferma e
inutilizada en dicha silla, yo lo comprobé personalmente.
¡Bendito y Alabado sea por siempre el Sagrado Corazón De Jesús!.
Volver |