P. Velasco y Madre Dolores
Dos vidas consagradas a Dios

 

  • Son dos historias de vidas consagradas al Señor y a su obra. Vidas valientes y decididas las de la Madre María Dolores Gil y Gil y la del Padre Pablo Velasco. Apenas eran unos adolescentes cuando sintieron la presencia viva del Señor y el llamado a la vida religiosa.

Betzaida Toulier U. - betzaida@panoramacatolico.com

El pasado sábado 11 de julio la comunidad católica de Chitré celebró con una solemne Eucaristía los 50 años de vida sacerdotal del Padre Pablo Velasco y los 65 años de consagración religiosa de la Madre Dolores Gil y Gil. Ambos renovaron su consagración ante la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Andrés Carrascosa Coso, el Arzobispo de Panamá, Mons. José Dimas Cedeño, el Obispo de Chitré, Mons. Fernando Torres, el obispo auxiliar de Panamá Monseñor José Domingo Ulloa y gran número de fieles, amigos y familiares.
La oportunidad fue propicia para que el Nuncio Apostólico en su homilía destacara el don de la fidelidad de estos dos consagrados, aún en los momentos difíciles, y dio gracias a Dios por el regalo del sacerdocio y de la vida consagrada. Asimismo los puso como ejemplo para las nuevas generaciones.
"El sí que dieron hace 50 y 65 años continúa firme, no obstante han tenido que afrontar problemas, pero cuando un sí es verdadero dura toda la vida", manifestó el Nuncio Apostólico.
La celebración que fue animada por el prestigioso coro Santa Teresa de Jesús y miembros de la Escolanía Agustiniana, culminó con las palabras de agrade-cimiento de la Madre María Dolores por el don de la fidelidad y entrega al Señor. Por su parte, el Padre Pablo agradeció a tantas personas que le recibieron con amor desde su llegada a suelo panameño, de manera especial a los ocueños, guarareños, así como a los chitreanos. El sacerdote de origen español tuvo palabras de agradecimiento especial a la Madre Dolores a quien describió como modelo de vida religiosa y consejera extraordinaria.

Madre María Dolores Gil y Gil
Esta religiosa agustina entró al convento en fecha muy conflictiva, post- guerra española y segunda guerra mundial, tenía 17 años de edad. Sus padres tuvieron dificultad en otorgarle el permiso para entrar a la vida religiosa ya que era menor de edad.
Su vocación como toda llamada a la vida consagrada fue obra exclusiva de Dios. Una simple frase leída en un libro de oración "las vírgenes seguirán al Cordero donde quiera que vaya" fue la chispa que prendió el fuego, el deseo de conocer esa vida.
"Por casualidad si es que hay casualidad, mi abuela era muy devota de Santa Rita, fui con ella a Talavera donde las Madres Agustinas para la fiesta de la santa", y narra que ante su insistencia fue posteriormente al internado del colegio de las agustinas en esa ciudad. Cumplidos los 17 años ingresó a la Orden san Agustín.
Hizo el postulantado, noviciado y juvenado; a pesar de los tiempos tan duros que le tocó vivir, nunca por la gracia de Dios, “volví la vista atrás”. "El Señor fue siempre rico en misericordia conmigo y hasta el día de hoy puedo decir "Gracias Señor".


Padre Pablo Velasco Villorejo
Nació en la Aldea de San Miguel Valladolid, España. A los 13 años inicia estudios secundarios en León y luego de los 4 años con los Agustinos en Valladolid. En el año 1959 se ordena sacerdote en Salamanca. Es licenciado en Matemáticas y Física.
Corría los años 1939, 1940 cuando junto a su tío Gregorio el organista de la Parroquia de San Miguel Arcángel, cantaba en latín y empezó a sentir la llamada al sacerdocio, sin casi darse cuenta. "Gracias a la Orden Agustiniana que desde el 7 de septiembre de 1947 hasta hoy, no me ha dejado sólo, por el contrario, le debo la vida religiosa y mi preparación como sacerdote". Y agregó: "He estado al lado de la Orden en Salamanca, Irlanda, Inglaterra, en Filipinas, en Colombia y aquí en Panamá donde hemos continuado siendo íntimos amigos de los padres agustinos y las madres agustinas".
El Padre Pablo Velasco recordó a tantos sacerdotes, religiosas y laicos que le han acompañado y nunca le dejaron solo, muy especialmente a Monseñor José María Carrizo Villarreal, quien le asignó como párroco de Ocú, cuyos pueblitos atendió bajo las torrenciales lluvia y hasta fue arrastrado por las corrientes de una quebrada, y gracias a Dios salió ileso. El padre Velasco sirvió por 28 años a esta parroquia de la Diócesis de Chitré, donde construyó 40 capillas, 3 centros misionales y el Centro Parroquial de Ocú.
También sirvió por 6 años a la feligresía de Guararé desde su llegada a nuestro país, y desde el 2002 está en Chitré. Recientemente fue nombrado Párroco de la Parroquia San Juan Bautista de Chitré, el 18 de abril de 2009.
"Cuando vine a Chitré me dije: esta va a ser mi última morada", dijo el sacerdote español que llegó hace 40 años a servir a la feligresía de la Diócesis de Chitré, el 31 de enero de 1969.

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