Domingo XVI del Tiempo Ordinario

Primera Lectura:
Jeremías 23, 1-6 Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.
Salmo 22 El Señor es mi pastor, nada me falta.

Segunda Lectura:
Efesios 2, 13-18 El es nuestra paz; El ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.

Evangelio:
Marcos 6, 30-34 Andaban como ovejas sin pastor.

AMBIENTACIÓN LITÚRGICA

Los Apóstoles regresan al lado de Jesús, cumplido el envío misionero. Marcos recoge, siempre atento, los detalles humanos de Jesús. Les invita a un descanso. Es tiempo de soledad, de hacer balance, y de explicar los acontecimientos que han vivido en la misión encomendada. Es también tiempo de convivencia, de amistad íntima con Jesús, mantenida en el diálogo y la formación misionera con El. El contacto personal con Jesús afianza a los Apóstoles en el compromiso misionero por el Reino de Dios Padre.
Esta experiencia formativa prepara a los Apóstoles para compartir con Jesús la actividad del Buen Pastor. Será trabajar apostólicamente por el pueblo de Israel, que vive "como ovejas sin pastor". Los discípulos de Jesús estamos comprometidos hoy en un trabajo misionero, que requiere también contemplación y acción. Los dos polos nos implican, nos instruyen y nos alimentan. La Eucaristía es el alimento de nuestra contemplación y acción misionera.

MENSAJE BÍBLICO

La imagen del Mesías-Pastor acapara la atención de la liturgia de la Eucaristía dominical.
En la primera lectura Jeremías condena la conducta de los reyes de Israel. Su mensaje es firme y enérgico:"¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño!". Dios mismo cuidará de ellas.
En la segunda lectura Pablo afirma que Jesús con su muerte "destruyó el muro de odio" que separaba a judíos y paganos. Somos ahora "un sólo hombre nuevo": En Jesús llegamos al Padre en un mismo Espíritu, y nos reconciliamos por medio de un solo Cuerpo, de una sola Iglesia.
La lectura del Evangelio presenta a Jesús como el Buen Pastor que reúne las ovejas descarriadas y las alimenta con su Palabra. Jesús dedica su tiempo a formar el corazón de los Apóstoles. Ellos serán los pastores de su comunidad, y necesitan anunciar y vivir el Reino del Padre con la misma donación de sí mismos, como ven actuar a Jesús.

RESPUESTA A LA PALABRA
Iglesia en Panamá, tu vida es Misión

La liturgia dominical proclama la actitud misionera de Jesús, el Buen Pastor. En ella se ven implicados los Apóstoles. Jesús actúa como el Buen Pastor que siente misericordia por la gente desorientada. El mandato y envío de los Apóstoles nos compromete a todos nosotros. La Iglesia está llamada a reflejar el rostro de Jesús con una santidad más resplandeciente. Dispuesta a aceptar los desafíos de la nueva evangelización, contempla el rostro misericordioso de Jesús en los hermanos, especialmente en los pobres y necesitados, en los alejados de la fe y del Evangelio.
Urge preparar evangelizadores competentes y santos. Es necesario que no decaiga el fervor en los misioneros, especialmente para la misión ad gentes.
La Iglesia en Panamá está respondiendo al Congreso Americano Misionero II con estudio y la reflexión del Documento de Trabajo. También participará activamente en su desarrollo con la asistencia de los Obispos y cerca de un centenar de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Es una buena noticia. Siempre es de cristianos ser agradecidos a los misioneros que implantaron la Iglesia en Panamá.

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