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Un grupo de turistas observa los trabajos de ampliación en el
Canal de Panamá, cuando el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), encabezado
por el colectivo español Sacyr Vallehermoso, se alzó virtualmente, el
miércoles, con el contrato para la construcción del tercer juego de
esclusas del Canal, una ingente obra de ingeniería por la que pidió
3.118 millones de dólares. EFE/Alejandro Bolívar.
Ampliación
La gran obra de ampliar el Canal de Panamá representa
un gran reto para el país, por las repercusiones que tiene durante y
después de su culminación. Es una actividad que está en marcha, y que
debe ajustarse a los planes y programas que se han trazado, pero, sobre
todo, al espíritu de la misión y el objetivo que permitió su aprobación,
vía reférendum, por parte del pueblo panameño.
El manejo correcto de los fondos, la transparencia en la administración,
y la ejecución a carta cabal de los trabajos, son elementos importantes
para el clima de confianza que tal empresa reclama, y la justificación
de su existencia. Corresponde al pueblo y a las autoridades vigilar con
especial celo, y de forma mancomunada, que cada paso y cada inversión
cumpla con el cometido que se la ha fijado, y con los postulados de
progreso y beneficio nacional que se ciernen sobre esta empresa de todos
llamada Canal de Panamá.
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