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El embajador de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA),
Aristides Royo (i), conversa con el presidente de Nicaragua, Daniel
Ortega (d), en el contexto de la XXXIX Asamblea General del organismo en
San Pedro Sula (Honduras). Los cancilleres de los 34 países miembros de
la OEA ratificaron por "aclamación" la resolución que levanta la
suspensión impuesta en 1962 a Cuba, lo que consideraron un paso
"histórico" para el continente americano. EFE/OEA.
Pueblos hermanos
La reciente decisión de la OEA (Organización de
Estados Americanos) de levantar la suspensión impuesta a Cuba hace 47
años, que la mantenía fuera del organismo, es un paso más hacia la
integración plena de la comunidad de las naciones de América. Más que
los estados y sus gobiernos, la relación de hermandad e intercambio se
da entre los pueblos. Los gobernantes son pasajeros, los pueblos
permanecen.
El valor del levantamiento de la marginación de Cuba de la OEA está no
en lo político, sino en algo mucho más trascendente: la búsqueda de la
fraternidad. Como dijera el Papa Juan Pablo II en su visita a la isla,
para llevar el mensaje de esperanza a millones de cubanos: "que el mundo
se abra a Cuba, y que Cuba se abra al mundo". Lo que resta es esperar
esa apertura, en todos los órdenes de la vida política, social y
cultural de la sociedad cubana. Que el pueblo cubano encuentre la
verdadera paz, y la auténtica libertad, dentro y fuera de sus fronteras.
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