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Activistas surcoreanos queman banderas y retratos del líder norcoreanos
Kim Jong II durante una protesta contra Corea del Norte en Seúl, Corea
del Sur, el martes 26 de mayo. EFE/JEON HEON-KYUN.
Paz frágil
La paz entre los seres humanos y las naciones, se
fundamenta en el respeto mutuo y en la deposición de todo gesto
amenazante. Toda diferencia, para que sea resuelta de manera pacífica,
debe contemplar esos dos elementos, y recurrir al diálogo como forma
civilizada para la solución de los conflictos. Y todo acuerdo negociado,
también, debe fundamentarse en la justicia y en la aceptación libre de
su contenido por cada una de las partes.
Cuando la amenaza, el chantaje y el poder de hacer daño se utilizan para
someter al otro, entonces estamos expuestos a un peligro de
consecuencias impredecibles. La fragilidad de la paz en la península
coreana, constituye un riesgo para la humanidad, por la intimidación del
uso de armas nucleares que, so pretexto de defenderse, hace una de las
partes. No hay mensaje de paz en esas acciones; mucho menos una muestra
sincera de querer buscarla. El resto del mundo debe reaccionar con más
decisión, para evitarnos la hecatombe que se vislumbra en el horizonte,
y que, hoy, se soslaya por posiciones políticas e ideológicas
acomodaticias, que ningún bien parecen hacerle al resto del mundo.
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